En “Más allá del bien y del mal” Nietzsche establece que  hay dos grandes tipos de hombres, los dominadores y los dominados. Cada uno produce un tipo de moral muy diferente, una moral de aristócratas y una moral de esclavos.

La primera  se basa en el sentimiento de haber sido bendecido por la vida. Al ver que no es el caso de todos, el maestro, el aristócrata, se llena entonces de gratitud hacia la existencia y trata de explorar todas sus posibilidades.   El aristócrata no busca la felicidad, sino un destino. Busca convertirse en lo que es

La moral de los esclavos, en cambio, se basa en el resentimiento. El resentimiento del desheredado hacia una existencia que no le beneficia, ya sea física, social o intelectualmente. Lleno de odio y celos hacia aquellos a los que la vida ha ofrecido los medios para su propia realización, pretende la nivelación de toda la sociedad.

Adrien

Más de un siglo después de sus profecías , está claro que Europa se ha convertido efectivamente en el recinto donde resopla «el último hombre» anunciado por Nietzsche. Un hombre que ha abandonado todo deseo de superarse a sí mismo. Un hombre temeroso y triste, que huye del dolor y de la desgracia con la mayor de las cobardías y que, habiendo huido de sus propios impulsos y sentimientos, no es ya más que una cáscara vacía que se corresponde en todo con la cáscara vacía en que se ha convertido el propio concepto de Dios.

Y hete que ahora, olvidada la lucha de clases por la de géneros y de razas, el hombre blanco es el sustituto del burgués, del fascista y del infiel para una izquierda que siempre ha necesitado de un culpable sobre el que proyectar el odio de los resentidos, que es la fuerza básica de su poder social y la esencia de su naturaleza igualitaria. Sertorio

Si para Nietzsche la moral del esclavo penetra Europa con el cristianismo, es a partir de mediados del siglo pasado cuando da un enorme paso adelante con los movimientos de la izquierda en torno a Berkeley o Paris en el 68 en que comienza ese movimiento de sustitución de la clase opresora por el hombre en cuanto a guerra de sexos y concretamente el hombre blanco como arquetipo del capitalismo opresor, porque la dicotomía pobres y ricos sigue intacta y se trata de sustituir a unas clases proletarias que ya no existen (debido a ese capitalismo “opresor)  los pobres de hoy viven más tiempo  y con más comodidades que los aristócratas de hace unas pocas generaciones).

Se desarrolla así toda una nueva moral cada día más puritana y reaccionaria que establece cómo han de vivir los ciudadanos. Moral que establece distintas varas de medir de una forma absolutamente racista, por otra parte, toda vez que no es lo mismo una acción humana si el que la perpetra es un hombre o una mujer, (ley de violencia de género) un opresor blanquito o un “racializado”, un occidental o alguien de otra cultura, que no es lo mismo una violación si el que viola es español o africano(y no digamos si el español es militar o guardia civil) y, también depende de si uno es de izquierda o no. Porque ya se sabe que si la intención es buena…se puede permitir lo que de otra forma es impensable.

 Por ejemplo matar a un fascista porque lleva unos tirantes con la bandera de España es considerado por la izquierda un pecado menor, para muchos ni un hecho delictivo, o si el asesinado es un vasco traidor no nacionalista, es seguidor de Trump  si hablamos de USA y en este plan.

Una moral que nos lleva, les lleva, a la cultura de la cancelación, bonito eufemismo para expresar el asesinato civil, la exclusión de la sociedad de quienes el wokismo imperante establezca que son reos de lesa carcundia y osen, pongamos por caso, piropear a las mujeres que considere guapas o incluso se permita saludarlas con dos besos, como le les ha ocurrido a reputados catedráticos en las reinas de la cancelación, las universidades norteamericanas.

El proceso es imparable y dotado de sus propias inercias y no se puede otear hasta donde vamos a llegar. La última vuelta de tuerca de este puritanismo integrista es la abolición del sexo biológico, los dos sexos con que nos dotó la naturaleza a hombres y mujeres  y, el establecimiento en su lugar del género a demanda de cada cual, ese galimatías LGTBI+ que ya incluyen hasta géneros fluidos que cambian según el humor o la hora del día. Un constructo tan abstruso como irracional, en esta nueva era de abandono de la razón, por opresora, y el advenimiento de la nueva hégira del sentimiento. No eres ya lo que eres, eres lo que deseas ser.

Lo cual nos lleva a multitud de nuevas situaciones, todas negativas.

Así, el nuevo pecado original con el que nos han cargado y que nos expulsa del paraíso terrenal es la perdida de la auto estima como occidentales, culpables de todos los males reales o inventados de la historia, en la que hasta el descubrimiento de América y el llevar la civilización y la liberación a los muchos pueblos esclavizados por los aztecas se considera un acto abominable. Los españoles, que hace quinientos años crearon las primeras universidades en América, que establecieron las leyes que protegían a los habitantes de aquellos pueblos, somos lo peor de lo peor. Y ahora los mestizos descendientes de aquellos españoles nos piden a los que no fuimos allí que les indemnicemos.

 Nos expulsa de la familia, esa institución humana propia de todos los tiempos y todas las culturas, porque casa fatal con esta historia de los géneros a la carta. Y ello nos lleva, sin ir más lejos, a la extinción de nuestras naciones con demografías negativas o a que esas otras naciones que no entran en este juego suicida, pongamos que hablo de quienes no son occidentales y cristianos, los árabes, los chinos, los africanos, los indios y tantos otros, a que en un plazo brevísimo en términos históricos se nos coman con patatas.

 Le llaman ya, el gran reemplazo.

Esta sentencia en apelación va al núcleo de lo que discutíamos, que es la madre del cordero de la sentencia previa, ahora encontrada errónea.

En defensa de la sentencia errónea, Marod lo expresaba así:

No. Nadie está prohibiendo ideas y menos arbitrariamente.

La idea (mejor dicho la expresión) no está prohibida. Maya puede ponerse en una esquina y gritarla a los 4 vientos. Puede publicarla en twitter, en Facebook, o en la hoja parroquial de su barrio. Como si quiere empapelar la panadería de debajo de su casa.

Lo que yo creo que el juez está diciendo es que la parte ofensiva (la que viola la dignidad de terceros) es lo que la ley no va a proteger. Porque el Derecho es a expresar ideas, informaciones u opiniones, no a ofender a nadie. La ofensa la “perdonamos” si se justifica dentro del argumentario, pero no resulta acreedora de ninguna protección especial.

https://plazamoyua.com/2019/12/20/maya-y-marod/#comment-359703

El asunto no es si una idea está prohibida, sino si está permitida la discriminación (por ejemplo, laboral) por expresar esa idea. En este caso afectan dos leyes anti-discriminación. La Equality Act 2010, del Reino Unido, y el artículo 9 de la Convención Europea sobre Derechos Humanos.

Los abogados de Maya Forstater resumen así el resultad de la apelación. Y está bien resumido si uno lee la sentencia.

La creencia de que el sexo biológico es real, importante, inmutable y que no debe confundirse con la identidad de género, está protegida por la Ley de Igualdad de 2010 y el artículo 9 del Convenio Europeo de Derechos Humanos («CEDH»).

Esto significa que tener creencias críticas de género es una característica protegida por la Ley de Igualdad de 2010 (‘EqA10’) y es ilegal que los empleadores y los proveedores de servicios discriminen o acosen a sus empleados o clientes simplemente por tener o expresar tales creencias, y también por compañeros de trabajo para hacerlo.

https://oldsquare.co.uk/forstater-v-cgd-europe-others/

Resumiendo más, la sentencia de la apelación considera algo muy sensato. Que las leyes y la jurisprudencia llevan a no considerar protegidas de discriminación algunas pocas ideas excepcionalmente extremas, del orden del nacismo o el totalitarismo, y que incitan al odio y la violencia.

It is only in extreme cases involving the gravest violation of other Convention rights that the belief would fail to qualify for protection at all.

Sentencia: https://www.bailii.org/uk/cases/UKEAT/2021/0105_20_1006.pdf

No se trata de si puede ofender, o incluso de si es inevitablemente ofensiva para alguien. Una idea puede ser ofensiva para alguien, y puede ser digna de protección contra la discriminación. La mayoría. Pero también puede ofender de forma que merezca castigo. Depende de las circunstancias muy concretas de cada caso. Por ejemplo, que se haya expresado para ofender. Y a nadie se le ocurre (a nadie no subni, quiero decir) que Forstater exprese la idea de que las «mujeres trans» son machos de la especie humana, para ofender a los trans. Es, como ella misma dice, la mera constatación de un hecho neutral. Con el que, de hecho, muchos trans están de acuerdo. Así como un montón de académicos, y una parte muy notable de la sociedad. Esto lo señala la sentencia. Que y creo que no es necesario para el argumento, pero me suena a que está avisando: ojo, esto es ingeniería social.

Otra parte importante de asunto, aparte de las dos leyes mencionadas, es el Certificado de Cambio de Género. Que se extiende en el reno unido «a todos los efectos», menos las exclusiones. La sentencia explica: es a todos los efectos legales. El certificado no puede pretender que la gente cambie de opinión. O que no se pueda hablar del pasado de Mari Trans, cuando era Mari (ella). Y si no estás obligado a cambiar de opinión, tampoco vamos a hacer de tu opinión un tabú (un pesamiento discriminable).

La apelación le da un varapalo espectacular a la chorrada del juez anterior, con su gimnasia de que no podía protegerse en una sociedad democrática por ser «absolutista», y por no poderse separar la ofensa incrustada en la idea del acto que conduce a la ofensa.

Y sí, Marod. La libertad de expresión es muy exactamente el derecho a ofender. No en el sentido de poder joderle la vida a alguien, pero sí en el sentido de que la «ofendibilidad» de alguien no puede establecer tabúes (ideas discriminables). La idea de que una «mujer trans» sea una hembra de la especia humana (o sea, una mujer) es exactamente igual de capaz de ofender que la idea de que se trata de un macho. Pero las dos ideas se pueden expresar con unos propósitos en absoluto relacionados con fastidiar a alguien. ¡Aunque resulten en que alguien se fastidie! Que se joda. Habrá que entrar en cada caso concreto, y examinar lo del propósito de ofender.

La sensibilidad puede ser libre, pero sus consecuencias, no. Y de hecho esta sentencia protege ambas ideas, sin entrar en cuál tiene razón, y sin entrar a contar el número de ofendiditos.

Y es función primordial de la libertad de expresión que la sociedad (el «ambiente») no pueda andar estableciendo tabúes. La idea de que no protegerla de discriminación no es lo mismo que prohibirla, es una pavada. Valdría para el caso de ideas a favor de corriente. No hay nadie intentando hacer un tabú con ellas. Pero es ridículo para las ideas contracorriente, que son las que corren el peligro de no poderse expresar, por las consecuencias (la discriminación). Y esas son, además, las ideas necesarias en el mercado de ideas. Porque son las que faltan, o están a punto de faltar. Y son necesarias para poder pensar. Sociedad idiota / sociedad inteligente.

Pensar que una «mujer trans» no es una mujer (una hembra adulta de la especie humana) no es «transfobia». No hace que nadie odie a nadie, ni hace de menos a nadie. No es es más, ni se es menos, por ser mujer u hombre. Es simplemente diferente cuando vives en el mundo de las mediciones; y vaya usted a saber qué es cuando circulas en el mundo de las ideologías, y sus asunciones sacadas de la puta gorra. Pero por mucho que las mediciones ofendan a las ideologías, eso no hace que las mediciones sean perseguibles por discriminación, o tabú. El Kindergarten, quieto en el Kindergarten.

Hasta aquí llega, de momento, el interesantísimo y muy clave asunto de Maya. Con una apabullante victoria de lo razonable, para mi completamente inesperada. Una extraña nota de optimismo.

Enlaces:

Sentencia:

El abogado de Maya. The Forstater Judgemente: What Next?

Old Square Cambers (otros abogados)

La entrada anterior, con la aberrante sentencia previa:

Hay que querer a los chicos del género. Ellos se esfuerzan y no se rinden, aunque se enfrentan al monstruo de las mil contradicciones y payasadas. No cejan. Por ejemplo, en Argentina acaban de publicar la ley 27610, que regula el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo y a la atención postaborto. Y se han liado al especificar a quién va dirigida.

Las mujeres y personas con otras identidades de género con capacidad de gestar tienen derecho

Es de suponer que no podían decir mujeres, sin más, porque hubiera sido una ofensa formidable para los «hombres trans». Los humanos de sexo femenino y género masculino, que hoy hay que precisarlo todo. Pepe Trans, para los amigos. Que serían esas personas con otras identidades de género pero con capacidad de gestar. Pero claro, así han fabricado un horrible problema de ofensa insoportable para Mari Trans. Los humanos de sexo masculino pero «género» femenino. Pura «transfobia». Pecado criminal.

Recordemos: decir que Mari Trans no es una mujer, supone un delito discurso de odio. Que le pregunten la Lydia Falcón, empurada por eso. O a Maia Forstater, sin trabajo por el mismo motivo. O a J.K. Rowling, sin editor por la misma trasgresión. Pero es lo que está diciendo esta ley argentina, a pesar de que aparentemente ha hecho un gran esfuerzo por adaptarse a la moralidad Kindergarten. Y no le ha servido de nada, porque si dice las mujeres tienen derecho a abortar, dice que las mujeres tienen capacidad de gestar. Pero Mari Trans no tiene. Luego Mari Trans no es mujer, según esta argentina cagada. Una ley que en España sería delictiva. ¿No se le podía mandar al juez prevaricador, de la mano de algún tribunal internacional, a denunciar al Estado Argentino por delito discurso de odio?

Lo que más impresiona es lo fácil que era evitar caer en la «transfobia». Con haber dicho que «las personas embarazadas» tienen derecho a abortar, hubieran evitado todas las curvas. Cada embarazada (o embarazado) se hubiera aplicado la etiqueta de su gusto, sin que la ley le tenga que tocar las narices. ¿Por qué no lo han hecho?

No era difícil, y no es de esperar que sean tan tontos como para no verlo. Yo apuesto que han sucumbido a las ganas que tenían de adornarse. Necesitaban soltar lo de «otras identidades de género», para dejar bien claro que cumplen con el tabú. Pero para encajar «otras identidades», necesitaban una identidad que no fuera parte de esas otras. Y así han acabado metiendo lo de «las mujeres», y cometiendo un palmario delito discurso de odio por «transfobia».

Me atrevo a sugerir que la ONU debe desfacer el entuerto. O Kamala, sin ir más lejos.

Añadido (pocas horas después). Se confirma la interpretación. El motivo de la frase espectacular. Y además de delito discurso de odio, es machismo: sólo han pensado en los que “transicionan” a hombres, pero no en Mari Trans.

Natalia Gherardi, directora ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), lo cuenta en el Clarín:

Es una manera de honrar los derechos humanos de todas las personas, de que las diversas identidades de género se sientan incluidas.

Se hizo pensando en personas que no son mujeres, pero tienen capacidad de gestar como ocurre, por ejemplo, con los varones trans. También contempla a los que no se encasillan en un determinado género, que se identifican como de género fluido.

Nota. He tachado la expresión «delito» (de odio) las cuatro veces que aparece, cambiándola por «discurso» (de odio), por la insistencia de Marod de que no es delito en España. A mi me parece dudoso, y me parece que en todo caso no será delito «todavía», pero lo cambio. No cambia nada.

Añadidos para la discusión.

Afortunadamente, y sin que sirva de precedente, el ataque ha sido rechazado. Los académicos de Cambridge han ganado una victoria a favor de la libertad de discurso (free speech) al rechazar los planes del vice-canciller para cambiar las reglas que rigen los debates en Cambridge.

Ya resulta curiosa la mera idea de una necesidad de cambiar las reglas de debate, en una universidad que tiene más de 800 años, y un carrerón inigualable de «free speech» a sus espaldas. ¿Acaso no han tenido un buen código para debatir hasta ahora? ¿Y por qué hay que corregirlo? ¿Qué corrección o añadido querían hacer?

Una muy cuqui, muy sutil. Oponen, a la libertad de discurso (speech), la libertad de no discriminación. Copio y traduzco:

Los valores fundamentales de la Universidad son la «libertad de pensamiento y expresión» y «la ausencia de discriminación». La Universidad fomenta un entorno en el que todo su personal y estudiantes pueden participar plenamente en la vida universitaria y sentirse capaces de cuestionar y poner a prueba la sabiduría recibida, y de expresar nuevas ideas y opiniones controvertidas o impopulares dentro de la ley, sin temor a faltas de respeto o discriminación. Al ejercer su derecho a la libertad de expresión, la Universidad espera que su personal, estudiantes y visitantes respeten las opiniones divergentes de los demás, en consonancia con el valor fundamental de la Universidad de la libertad de expresión. La Universidad también espera que su personal, estudiantes y visitantes sean respetuosos de las diversas identidades de los demás, en consonancia con el valor fundamental de la Universidad de no sufrir discriminación. Si bien el debate y la discusión pueden ser sólidos y desafiantes, todos los oradores tienen derecho a ser escuchados cuando ejercen su derecho a la libertad de expresión dentro de la ley.

La oposición entre libertad de expresión, y ausencia de discriminación, tiene magia. Han asociado falta de «respeto» a discriminación. Es de suponer que para distraer al personal, y que no se note que se trata de oponer libertad de discurso a «respeto». Respeto, además, ¡a las opiniones! Con lo que se cargan la libertad de criticarlas. La crítica, y es lo primero que han contestado los profesores por abrumadora mayoría, a menudo ha de ser irónica, humorística, dura, y absolutamente carente de ningún respeto. Joder, que respeto es lo que piden, por ejemplo, los mafiosos. A punta de pistola. Y en general todos los abusones, para ahorrarse la crítica. Por respeto a las opiniones, podrían impedir hablar a un ateo. No respeta la idea de Dios. O podrían impedir hablar a Maya, Rowling, Falcón, y tantas feministas, porque decir que Mari Trans no es mujer se puede interpretar como una falta de respeto acojonante a una «identidad».

En el artículo de The Spectator, del que saco la noticia, el autor cuenta sus problemas al tratar de que los prebostes de Cambridge le explicaran hasta dónde llega lo del «respeto»:

Sé, por intentarlo la semana pasada, que nadie en la jerarquía de la universidad pudo responder a estas cuestiones. Tanto que Roger Mosey, antiguo director editorial de la BBC, y «master» del Selwyn College, admitió después que, mirado retrospectivamente, «respeto puede no haber sido la palabra que deberíamos haber elegido».

Ya, las narices. Eso lo dice ahora, cuando han perdido la votación entre los académicos por 1316 contra 162. (Hubo 208 abstenciones).

Respetando las opiniones, nunca hubiera ocurrido la Ilustración. Que es exactamente lo que quieren; que no hubiera ocurrido. Y a falta de poder cambiar el pasado, pretenden corregir ese problema en el presente. Por eso necesitan cambiar las normas del debate y la conducta en Cambridge.

¿Cómo lo han conseguido parar los profes ilustrados? Por lo derecho. Por lo básico. Han decidido que las normas que quieren introducir, en vez de pedir «respeto» a los estudiantes y a los curritos para las opiniones opuestas, lo que deben es exigirles tolerar la discrepancia. Le han dado la vuelta al asunto, y le han metido un rejonazo y una buena lección al Kindergarten. ¿Quieres «respeto» a tus opiniones, nene? Pues mira, no; lo que vas a hacer es tolerar que los demás discrepen de tus opiniones, y que estas sean criticadas con toda la dureza y escarnio que sea.

La última frase que había copiado de la propuesta de la Universidad, también es mágica.

Si bien el debate y la discusión pueden ser sólidos y desafiantes, todos los oradores tienen derecho a ser escuchados cuando ejercen su derecho a la libertad de expresión dentro de la ley.

No tiene ningún sentido. No hay ninguna oposición entre «derecho a ser escuchados», y «debate sólido y desafiante». Pedir un debate tan sólido y desafiante como uno quiera, de ningún modo significa estar pidiendo que el otro no pueda rebatirlo, y con tanta solidez y desafío como tenga a bien. ¡Al contrario! Y esa perfecta aberración lógica la está diciendo una gente cuya profesión consiste en pensar con claridad, y en enseñar a hacerlo. Con lo que parece que queda poca duda de lo que se trata. Cargarse la libertad de discurso, disimulando. Y con la libertad de discurso, la de pensamiento. Son lo mismo.

Esta vez el Kindergarten ha fallado. Pero claro, Cambridge. Y no todo el monte es orgasmo.

Añadido para la discusión:

Fuentes:

The Spectator

Cambridge University (Las normas que querían encalomar)

Este caso nuevo es especialmente interesante, y traerá cola. Es una expulsión, por opinión, o por tabú más bien, en educación secundaria. En uno de los templos de la libertad de expresión de Europa, y el mejor ejemplo de educación de élite que cabe. Eton. 47.000 € al año. 19 primeros ministros, e innumerables príncipes, académicos, escritores, diplomáticos y héroes militares.

Profesor Will Knowland

El profesor expulsado es de Literatura Inglesa. El atentado contra el tabú no ha llegado a ser distribuido en el colegio. Lo vieron otros profesores antes de ser liberado, y organizaron la caza de brujas. Es un vídeo preparado para clases no presenciales. Por lo del covid. La charla se llama La Paradoja del Patriarcado, y no es una lección para aprender, sino un estímulo para que los alumnos participen después en críticas sobre el temas que se propone. El módulo educativo se llama, muy convenientemente, Perspectivas. Y perspectivas es lo que no va a haber, porque han puesto al profe de patitas en la calle. Al menos, la de si es cierta la historia de un patriarcado que subyuga y ataca sistemáticamente a las mujeres. Y que las diferencias entre mujeres y hombres no son más que un constructo social del patriarcado.

Lo que se expone, en principio no es la opinión de su autor. Explica: se pretende estimular el debate presentando algunas perspectivas contrarias a la ortodoxia prevaleciente. Y usa una cita de apoyo que podría considerarse delicada si se mira desde el punto de vista de la ortodoxia: «La perla se forma por abrasión». ¿Abrasión? ¿A los delicados copitos de nieve que necesitan «safe spaces» para que no les dé un sofoco? No sé yo si presentarlo así es la mejor estrategia para que traguen debate como herramienta cognitiva. Probablemente Knowland es un desfasado que todavía cree que «libertad de expresión» es un ideal vigente. Y que sirve de algo el dar una lista completa con 41 referencias de soporte a cada una de las afirmaciones y argumentos que muestra.

El vídeo está disponible fuera del colegio. En Youtube. Y es muy bueno. Nivel Eton. 30 minutos. Pongo enlace al final.

El asunto no ha llegado todavía a fase judicial. Pero llegará, si no hacen algún apaño en la fase previa; el recurso dentro del colegio. Me parece un caso apasionante, porque el colegio, una vez embarcado en el Kindergarten, no puede no expulsar a Knowland definitivamente. No puede. Los argumentos van tan destructivamente a la raíz del tabú, que sólo queda, o quemar al hereje, o abandonar el tabú. Y no van a abandonar cuando van ganando. Vaya, arrasando.

Imaginemos la expulsión definitiva, y que el caso llega a los juzgados. Ni idea de si la leyes Kindergarten están suficientemente desarrolladas en el Reino Unido como para mantener fuera de la educación al pecador. Pero si no es el caso, hay una apuesta casi segura. No le van a tocar las narices a la élite, y esta tiene capacidad de sobra para «mejorar» la ley en el futuro. Aquí no sólo te contamos lo que pasa, sino lo que va a pasar. 😉

Saco dos ejemplos del vídeo.

Primer ejemplo. Si esto no es fomentar la discriminación contra un grupo por motivos de «género» (sexo), ya nos explicará Marod qué es. Y no sólo resulta ofensivo para las mujeres, según la nueva moralidad Kindergarten llena de heroínas supuestamente musculosas que combaten con ventaja contra los hombres. No, es pura discriminación de considerar a las mujeres «distintas», y menos capaces para ciertas cosas. Directamente, inferiores en esos campos. Punto. En España sería de uno a cuatro años, y multa de seis a doce meses. Salvo que Marod nos explique algo en contra.

Sólo el honor masculino es inseparable de la fuerza y el coraje. Llamar débil a una mujer no es realmente un insulto. Un estudio sobre la agresión entre mujeres adolescentes encontró que las luchas físicas eran raras, pero normalmente empezaban con las chicas llamándose puta, zorra, o fulana. Un episodio de Sex and the city se titulaba: ¿Somos putas? Esto es porque el honor de las mujeres está ligado a estándares antiguos de propiedad sexual. Estos insultos apuntan a la propensión de la mujer insultada a la infidelidad, haciendo más improbable que un hombre la considere como compañera potencial. Llamar «puta» a un hombre sólo provocaría una mirada confundida.

Nota. En español no se pueden hacer estos insultos manteniendo el género: puto, zorro o fulano tienen distinto significado que sus versiones en género femenino. Y no es insultante.

Las mujeres se agreden sobre todo con palabras, y por la espalda en lugar de cara a cara. Usando chismes para difamar. No puedes probar la castidad peleando.

Y este otro ejemplo no sólo es una defensa de la «masculinidad tóxica», sino una muy cabal explicación de que está creada por las mujeres para su propia conveniencia. Como herejía, no vas a encontrarla mayor en el mercado.

A los atletas masculinos no les motiva dominar mujeres atletas. Los torneos de dominación son entre machos en todas las especies, y entre hembras en algunas especies. En todos los casos son intra sexos, no entre sexos. Biológicamente hablando, la idea de que el hombre ejerce poder sobre la mujer es absurda. A lo largo de las distintas especies, las hembras pueden explotar su poder de elección sexual, para hacer que los hombres compitan de forma que hagan cosas para ellas.

En comparación con otras fases de su ciclo, las mujeres en su pico de fertilidad prefieren el olor de hombres poderosos, caras más masculinas, y hombres comportándose de manera más dominante. Eso es porque la ovulación hace que la mujer desee un protector fuerte. El embarazo y el parto las hace vulnerables. Y es una ilusión creer que se pueden establecer y defender barreras, sin violencia. Y sin los valores de fuerza, coraje, y honor.

Como propuesta de discriminación por motivo de género (pena de uno a cuatro años), no queda nada mal la idea de que a las mujeres no les sirve de gran cosa la fuerza, el coraje, y el honor, y que evolutivamente les ha resultado más ventajoso provocar esas virtudes en los machos de la especie. ¡Yo quiero ver ese juicio, a poco que la ley se parezca a la española!

Hay muchos más ejemplos en el vídeo. Los que he puesto no son necesariamente los mejores, sino los que me han parecido más rápidos y claros. Y menos frecuentes. Pero está lleno de perlas, cada una producida con no poca abrasión. Algunas bastante conocidas para quien haya seguido la discusión; otras, no tanto. Pero de morbo, tiene tela. Y precisamente porque cada una de ellas es muy difícil de discutir. Sólo cabe prohibir. Tabú.

La presentación en Youtube:

Añadido / actualización. Carta de alumnos defendiendo a Will Knowland:

Los chavales hacen un buen puñado de argumentos. Los cuatro primeros son de carácter general, y de interés en el contexto de estas entradas sobre Maya, Rowling y Falcón. 

  1. No ven pega a las formas, que creen que tienen los matices y sensibilidad exigibles en un ambiente académico. Por tanto, concluyen, el problema estaría en las ideas mismas. (El tabú).
  2. La hipocresía del asunto. Se supone que el colegio está protegiendo minorías. Y expulsa a Knowland  por exponer una visión distinta de la de la mayoría – pero que tampoco es una rareza. (Minoría intelectual contra minoría de identidad).
  3. La locura. El Head Master del colegio, en una reunión sobre este asunto hace cuatro días, explicó cuál es su esquema para determinar qué ideas son ilegales. Se censurará cualquier expresión que pueda ser considerada «hostil» por un solo miembro de uno de los designados como «grupos minoritarios». En opinión de los alumnos, este «test de hostilidad» excluye prácticamente todo lo que hace una educación liberal. (Abandono de la libertad de expresión como herramienta cognitiva, a través de la moral victimista e identitaria).
  4. En otra reunión, el Head Master expuso su criterio de que las profesoras iban a estar «comprometidas» de alguna forma al tener que discutir el vídeo en clase. Los alumnos alegan que las mujeres están tan adecuadamente equipadas para discutir el tema como los hombres, sea en contra o a favor. (La discriminación de los supuestos anti-discriminación).

Añadidos para la discusión:

Fuente de la noticia, Daily Mail: