Nova-Exile_for_non_believersLo contamos justo hace tres meses en … Los alarmistas no quieren información en Copenhague.

Pero … ¡problema! Resulta que se iba a presentar en la reunión el dr. Mitchell Taylor, uno de los mejores especialistas mundiales sobre la situación del ursus maritimus. Y ha sido el presidente del comité (antiguo alumno suyo en la universidad) el que ha tenido que explicarle por email que su rechazo no tenía que ver con su sapiencia sobre osos:

Ha sido tu postura sobre el cambio climático lo que ha producido la oposición.

Así que Taylor no puede acudir a Copenhague. Copenhague está verboten para la información no alarmista.


Ahora Joanne Nova ha publicado un artículo y entrevista con el dr. Taylor [–>] que recomiendo muy mucho para los que lo puedan leer en inglés. En resumen:

El precio por declararse en contra del calentamiento global es el ostracismo de tus compañeros, aunque estés en lo más alto de tu especialidad. Lo que sigue es un ejemplo de un grupo científico que no solo impidió a un científico de primera fila etender un congreso, sino que sin discutir las pruebas aplaude al IPCC y recomienda políticas urgentes para reducir los gases invernadero. ¿Donde ha caído la ciencia si los biólogos expertos en osos creen que pueden proporcionar recomendaciones ad hoc sobre el uso mundial de la energía?

Si una de las principales figuras en su especialidad científica no puede expresarse si ser castigado al exilio, ¿qué oportunidades tiene cualquier investigador que aun no ha llegado a la cima? Como dice el dr. Mitchell Taylor: «Es un buen sistema para mantener el consenso».

Via: Jennifer Marohasy [–>]

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