UPD


La ensaimada parlante.

ensaimadasagasti

Ha depuesto Iñaki Anasagasti una preciosidad contra Rosa Díez en su blog. ¡Ven y cuéntalo! , se llama. No se entiende muy bien, porque Iñaki es así, si lo que le enfada más es que Rosa se permitiera poner una mesa en la Gran Vía de Bilbao y diera a firmar el “manifiesto por la lengua común”, o que acostumbre Rosa a usar sombreros estilosos, que deben ser la envidia de la ensaimada del calvo. También le achaca que se haya cambiado de trinchera, porque cuando era consejera del GV no defendía los derechos de los castellanohablantes. Tiene Anasagasti una visión un tanto guerrera de la política, y lo expresa así:

Hoy está en otra trinchera y dispara insultos contra todo lo que se mueve en el mundo vasco

Debe ser que eso de ser socio político de las pistolas contagia el lenguaje. O que para disimular lo que hacen los de su bando tiene que adjudicar a los demás “trincheras” y “disparos”, aunque sean metafóricos. Por sus metáforas los conoceréis. Y por sus argumentos.

Según el nota este, “Ninguno de sus compañeros en el gobierno Ardanza, en donde fue Consejera de Turismo y Comercio le recuerdan tan sensibilizada por la imposición del castellano sobre el euskera”. Curioso, ¿no? Cuando entonces no habíen prohibido la enseñanza en castellano. Ni para ser médico era más importante saber vascuence que saber medicina especializada. ¿Como iba Rosa a combatir lo que no había? Pues eso le exige Anasagasti, que ya sabemos que los nacionatas son muy creativos con la historia. Y además le llama sensibilizada por la imposición del castellano sobre el euskera , tal cual. Literalmente. Pedir que se pueda estudiar, quien quiera en castellano, y quien quiera en vascuence, es imponer el castellano sobre el vascuence. ¿Esto qué es, una “versión alternativa” de la lógica, o simplemente Anasagasti? Pues ni una ni otra; esto es nacionalismo.

Por cierto, eso de “contra todo lo que se mueve en el mundo vasco” también se las trae. Debe ser que los constitucionalistas no se mueven, o no son “mundo vasco”, para Iñaki. Y también debe ser que ZP es “mundo vasco”, porque la Rosa no para de tirarle de las orejas. En fin; Anasagasti.

Y para quien tenga un rato y paciencia, esa perla anasagastiana y los comentarios que produce en su blog, son dignos de un estudio de antropología política. No hay más que ver lo que dicen (es una forma de ponerlo, para evitar decir rebuznan) los que defienden la tesis Iñaki, y lo que dicen los otros. Pasen y vean –>.

rosa_diez_manifiesto_lengua_comun

Foto de ayer domingo en la Gran Vía de Blbao.

No ponemos las fotos de la gente firmando, por lo obvio; porque tampoco es cosa de facilitar el trabajo a los asesinos.

Por cierto, que UPyD no se para en firmas, aunque éstas sean necesarias para que se hable en la calle del problema:

Mientras el Manifiesto por la Lengua Común sigue recabando adhesiones, la diputada Rosa Díez (UPyD) ha presentado una proposición de ley en el Congreso para «erradicar la discriminación lingüística» de los que hablan castellano en Baleares, Cataluña, Galicia o el País Vasco y para «asegurar la libertad de elección de lengua» en educación, empleo público y relaciones con la Administración.

La norma, que tendrá que debatir el Pleno del Congreso -a la que ha tenido acceso EL MUNDO-, tiene siete artículos y es la proposición de ley más completa que se ha presentado sobre este asunto en las Cortes. El PP anunció esta semana que presentará una ley en este sentido, pero el partido de Díez se le ha adelantado, ya que lleva varios meses trabajando en ella, como confirmó el dirigente de UPyD Carlos Martínez Gorriarán, uno de los autores de la proposición y también promotor del Manifiesto. Seguir –>

°¿°

Cryp Tols nos manda esto:

Comparativa sobre el alcance de las páginas en internet de los partidos políticos nacionales. Usando la herramienta de Alexa.com ,vemos que UPyD se ha mantenido consistentemente como el tercer partido nacional en los útlimos tres meses, claramente por encima de IU, y alternándose en la segunda posición con el PP en el último mes.

Pinchar en los gráficos para ampliarlos. El primer cuadro representa los tres últimos meses, el segundo el último mes.

Los partidos pol�ticos en internet

partidos politicos en internet ultimo mes

Y expresado en cifras, queda:

Partido Visitantes- web (en % del total de usuarios de internet)

PSOE … 0.00082% (última semana) … 0.00246% (3 meses)

PP ……. 0.00033% (última semana) … 0.00183% (3 meses)

UPyD … 0.00038% (última semana) … 0.00107% (3 meses)

Soprende que la diferencia entre PSOE y UPyD sea en una proporción menor de 3 /1, cuando los resultados electorales superan una proporción de 30/1. Y que la última semana UPyD esté por encima del PP.

Datos tomados de Alexa.com el 9/05/08 a las 07:30.

Añadido posterior:

Una comparación con el PNV (los mismos resultados las últimas elecciones) da un resultado más sorprendente aún. Los últimos tres meses:

upyd en plan iwo jima

Tras el éxito democrático del debate callejero que mantuvimos el pasado jueves en la Plaza Isabel II de Madrid se han alertado todas las alarmas. El establisment (o sea, los partidos políticos establecidos, los que controlan el “cotarro” y quieren impedir la entrada en la política de otras opciones políticas) ha puesto en marcha la maquinaria para impedir que se escuche nuestra voz siquiera en la calle.

 

Los medios de comunicación dieron cuenta de la acogida que tuvo entre la ciudadanía la iniciativa de Unión Progreso y Democracia de darle la palabra a los ciudadanos para que hicieran preguntas a los candidatos y líderes de nuestro partido. Mikel Buesa, Álvaro Pombo, Fernando Savater y yo misma nos subimos a un estrado y dimos a los ciudadanos concentrados en la mencionada plaza madrileña la posibilidad de establecer un diálogo y de hablar entre nosotros. Los ciudadanos nos preguntaron nuestra posición sobre distintos temas, desde la inmigración hasta la apertura de farmacias, pasando por el empleo o la política lingüística. Y reflexionaron ellos mismos en alto sobre las cuestiones que les preocupan. Como dijo Álvaro Pombo: “Nosotros no damos mítines, damos conversación”. Democracia en estado puro.

 

A los partidos que controlan el sistema les ha entrado el nerviosismo. Y como ellos no están dispuestos a entrar en esa dinámica (prefieren hacer “debates” en las teles, debates en los que todo está medido, –hasta la humedad ambiental–; “debates” en los que sólo hablan para los suyos), han decidido quitarnos la palabra. Y la policía municipal de Madrid se presentó el sábado en el Retiro, buscando la Mesa en la que un grupo de compañeros de UPyD repartía folletos con nuestras propuestas políticas. Y nos advirtió que no teníamos permiso para poner esa mesa; y nos enseñó una resolución de la Junta Electoral Provincial en la que se nos prohibía hacer un acto el domingo día dos en el mismo recinto. La resolución que se nos mostró tenía fecha del día 25 de febrero y les había llegado el día 27. A nosotros no nos había llegado ninguna resolución, y así se lo comunicó nuestro representante. En ese momento el agente de la autoridad municipal nos advirtió –con crecientes muestras de indignación—que: “si se empeñan en montar el acto, llamaremos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para que se lo impidan”. Hay que ver qué celo el de los agentes; curioso que el sábado sí tuvieran permiso los que organizaron un mitin en Madrid que acabó en violentos enfrentamientos y con seis detenidos… Curioso también que ANV organice un mitin contraviniendo las órdenes del Juez Garzón y no pase nada…

 

Me cuesta entender el nerviosismo que les ha entrado a los unos y a los otros ante nuestra presencia. Debe de ser que aparecemos en sus encuestas como una fuerza emergente. O quizá es, tan solo, que no soportan la posibilidad de que haya alguien que se atreva a hacer política de forma autónoma, sin ningún tipo de complejo ni de hipoteca. Pero, más allá de la explicación sociológica o sicológica del por qué de esta actitud, lo cierto es que esta forma de reaccionar muestra hasta qué punto tanto el PSOE como el PP tienen una enorme dificultad para entender lo que es un sistema verdaderamente democrático. Ambos partidos vetaron mi presencia en el Programa de Tele Madrid “Madrid Opina”; llegando a plantear que si yo volvía a participar ellos no irían; por eso no he vuelto a aparecer en ese programa –del que era habitual– desde mediados del mes de diciembre.

 

Ambos partidos se benefician de un sistema que ellos mismos han organizado en el que resulta prácticamente imposible participar a quien no esté ya dentro. ¿Saben ustedes que enviar un mailing con los sobres y las papeletas de voto sólo en Madrid cuesta un millón de euros? ¿Saben ustedes que al partido que lo envía –porque tiene recursos y ya está en el sistema–el Estado le reembolsa después los gastos? ¿Saben ustedes que el setenta por ciento de los ciudadanos llevan el sobre con el voto desde casa? O sea, quien no está en el sistema, está vetado; y lo más sangrante es que quienes no podemos mandar las papeletas al domicilio de los ciudadanos pagamos con nuestros impuesto las papeletas que han enviado quienes han hecho las normas para repartirse el “cotarro” entre ellos.

 

¿Saben ustedes que existe una especie de “mafia del sobre”? La cosa consiste en que los partidos que ya están en el sistema saben con antelación que no cambiarán las normas sobre el gramaje y tipo de sobre; y encargan todos los sobres que necesitan antes de la convocatoria electoral. Los partidos nuevos esperamos a que se publique la norma y a que la Junta Electoral nos dé las indicaciones pertinentes; y cuando vamos a comprar los sobres nos dicen que se ha acabado el papel y que no nos los pueden vender. ¿Creen ustedes que con este procedimiento se cumple el artículo 23 de la Constitución, ese que proclama que todos los ciudadanos tienen el derecho a elegir y a ser elegidos en igualdad de condiciones? ¿Cómo entienden la democracia los partidos que gobiernan y son alternativa de gobierno en España? Bueno, pues por si todo eso fuera poco, ahora nos quieren quitar la voz incluso en la calle. A nosotros, al partido al que represento y a los ciudadanos. Porque tapándonos la boca, evitando que nuestras propuestas lleguen a los ciudadanos, también a los ciudadanos se les priva del ejercicio de un derecho constitucional básico: el derecho a elegir; porque difícilmente se puede elegir aquello que no se conoce.

 

El pasado lunes el Presidente del Gobierno, el hombre que más poder tiene en España (parafraseando a Rubén Múgica) despidió su intervención –en eso que se ha dado en llamar debate –con las siguiente palabras: “Buenas noches y buena suerte”. Los analistas políticos han recordado que esas palabras aluden a la célebre película norteamericana que denuncia la época del machartismo; y los próximos al PSOE han identificado esas palabras cliché como una apelación a la libertad de expresión. Pues este adalid de la libertad de expresión no ha dicho ni una palabra cuando nos han querido tapar la boca en las universidades; este adalid de la libertad de expresión no ha dicho ni una palabra cuando su mentor Felipe González se ha burlado de los hechos de violencia contra mi libertad de expresión que tuvieron lugar en la Complutense de Madrid; este adalid de la libertad de expresión es el Secretario General de un partido político cuyo Secretario de Organización, José Blanco, llamó días pasados al los dirigentes del PP para ofrecerse a “lo que haga falta” ante la aparición de UPyD en las encuestas.

 

¿Cómo entienden la libertad de expresión los que le preparan las frases al Presidente del Gobierno? ¿Cómo la entiende él mismo? ¿Tanto miedo les da que llegue al Parlamento un partido inequívocamente nacional, que no renunciará a vertebrar España, que no renunciará a defender la unidad de la nación española como el único instrumento capaz de garantizar la igualdad de todos los españoles? ¿Tanto miedo les da que UPyD se convierta en la clave para la gobernabilidad en la próxima legislatura? ¿Por qué están más cómodos pactando el futuro de España –o sea, de nuestros ciudadanos—con los partidos políticos que reniegan de ser españoles?

 

Pues, señores míos, les voy a dar una mala noticia: no vamos a permitir que nos amordacen; no vamos a consentir que se vulnere nuestro derecho a la libre expresión. Somos gente curtida en la lucha por la libertad, en la defensa de valores y principios que podríamos denominar prepolíticos: todos aquellos que constituyen derechos básicos, todos aquellos derechos que no son negociables. Algunos de nosotros llevamos media vida viviendo con escoltas para defender esos derechos; y para protegernos de los malos. Nunca creí que pudiera llegar un día en que tuviera que defender esos mismos derechos, nuestra Constitución Española al fin y al cabo, frente a los que se dicen buenos. Pero si así lo quieren, así será.

De la web de Basta Ya [->]:

Publicado en el Mundo, viernes 29 de febrero de 2008

Rosa Díez moderniza la campaña debatiendo con los ciudadanos en la calle.
Mil personas pudieron preguntar a la líder de UPyD durante dos horas en Madrid.

LUIS ANGEL SANZ

MADRID.- Sin gastar millones en operaciones de marketing ni contratar a los mejores publicistas, Rosa Díez y los principales dirigentes de Unión Progreso y Democracia (UPyD) innovaron ayer creando una nueva forma de hacer campaña electoral. Los protagonistas eran los ciudadanos. Más de 1.000 personas pudieron preguntar, debatir y hasta hacer propuestas durante dos horas y en plena calle.

Sobre el escenario, cuatro dirigentes del nuevo partido Unión Progreso y Democracia (UPyD), sometidos al escrutinio público. Enfrente y en la calle, hasta 1.000 personas en un espacio sin acotar, con los micrófonos abiertos y con plena libertad para plantear cualquier duda o idea, defender propuestas o rechazar planteamientos.

De forma espontánea y recuperando la forma más clásica de hacer política, la de la antigua Grecia, Rosa Díez, Alvaro Pombo, Mikel Buesa y Fernando Savater se sometieron ayer al escrutinio de la ciudadanía. Lo explicó con su peculiar estilo el premio Planeta Alvaro Pombo: «¡Nosotros creemos que la ciudadanía es activa y no pasiva. Por eso no damos mítines; damos conversación!»

Los aplausos, como en muchos otros momentos del acto político, fueron casi unánimes. El de ayer, en pleno casco histórico de Madrid, fue uno de los mítines más originales de la campaña. Precisamente porque no fue un mitin. Díez hizo una brevísima intervención inicial para invitar a los ciudadanos a participar, a hacer sus preguntas y a debatir con ellos.

Y al ritmo de las manos que se levantaban para pedir la palabra, empezaron a correr los 10 micrófonos a disposición del público. Al principio de forma tímida; al cabo de una hora, con discusiones para hacerse con el uso de la palabra. «No os peleéis», terciaba Mikel Buesa, «hay para todos; no sé si tendremos todas las respuestas, pero preguntas habrá todas las que queráis».

Y lo cierto es que las hubo cómodas e incómodas; enrevesadas y sencillas; generales y muy especializadas. Mercedes abogó y preguntó por la libre apertura de farmacias (ya está en el programa de UPyD); otra joven les cuestionó por la Ley del Matrimonio Homosexual; un madrileño por el canon digital, y alguien que dijo haber sido director del Instituto Cervantes en Beirut, por el uso de las lenguas cooficiales.

Con este formato, los asistentes se sintieron protagonistas. En la plaza de Isabel II no había militantes entregados; había centenares de personas que iban y venían, pero que mayoritariamente se quedaban a escuchar a estos poco habituales líderes políticos.

La candidata a la Presidencia del Gobierno, Rosa Díez, puso la voz rotunda y firme que marcaba los ejes de sus propuestas; el candidato al Senado, Alvaro Pombo, la espontaneidad ácrata; Fernando Savater, la sabiduría del filósofo, y Mikel Buesa, número dos de Díez en la lista de Madrid, los aspectos más precisos de su oferta electoral.

El modelo territorial y los pactos tras las elecciones fueron cuestiones recurrentes:

«Si el PP y el PSOE empatan en escaños, ¿qué va a hacer UPyD con los 38 diputados que tendrán la capacidad de decidir?», preguntó un joven.

Díez le respondió con una sonrisa: «¡Qué majo eres!», para recordar después que su partido no va a «mercadear con vuestros votos». La ex eurodiputada explicó que no apoyará a ningún partido que no esté de acuerdo en «hacer las reformas políticas necesarias para garantizar la igualdad, la libertad y la separación de poderes». UPyD defenderá «lo que nos une, para volver a los pactos de Estado; para confrontar ya están los demás».

Otro interviniente, Alfredo, se declaró votante del PSOE, pero lamentó que votar a este partido «es también votar a los nacionalistas; pero, ¿por qué os tengo que votar a vosotros?»

Díez hizo un breve repaso por los ejes de su programa: igualdad entre comunidades; reforzamiento del poder del Estado; cambio de la Ley Electoral; revisión de la financiación autonómica; independencia del Poder Judicial; separación Iglesia-Estado. Y trató de responder a su duda: «¿Después de todo esto, por qué se tiene que fiar de nosotros? Fíjese en nuestra trayectoria. Yo me he ido de un partido para ser responsable ante los ciudadanos».

Los asuntos sociales fueron, junto con el modelo de Estado, los que despertaron más interés. Hasta cuatro ciudadanos preguntaron por el matrimonio homosexual o recordaron a Savater unas polémicas declaraciones suyas a la revista ‘Zero’.

‘Defendemos los derechos de los homosexuales’

Alvaro Pombo lo quiso decir alto y muy claro: «UPyD defiende los derechos de los homosexuales» y «defendemos sin matices el matrimonio homosexual». Rosa Díez lo aclaró aún más: «Nosotros no vamos a tocar la ley; la vamos a defender».

Una ciudadana espetó a Savater que había dicho que «la adopción por homosexuales es inmoral» y el filósofo aclaró que lo que dijo a la revista ‘Zero’ es que «no se pueden programar huérfanos», es decir, que considera «inmoral que alguien que no quiere tener pareja condene a un niño o niña a no tener padre o madre».

Los portavoces de UPyD defendieron también la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía, para disgusto de algunos asistentes: «¿Y dónde queda la familia?», gritó uno de los presentes, «o sea, Educación para la Ciudadanía obligatoria, ¡hala! ¡ Pues muy bien!»

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Ibarrola cubo UPyD

Recordaréis la noticia. Pues estos son los cubos. Y sí, como decía El Cultural, los cubos de Ibarrola bien valen una puja, pero su compromiso, mucho más.

Un ejemplo, sacado de la web de UPyD, sección País Vasco [->]:

Quiero ser parte

Lo primero de todo y para empezar bien voy a presentarme. Soy María Vázquez, tengo 34 años y una vida que podría definir como completa. Al menos no me veo como ese tipo de personas que necesita llenar huecos en su vida, solitarias o aburridas, o que están sin realizarse.
Desde que tengo uso de razón he vivido en “democracia”, mis mayores iban a votar y Franco ya no estaba. Pero también desde que tengo uso de razón he visto que nuestra democracia no era tal, que la gente no podía opinar libremente, que algunos incluso morían en el intento y lo que es peor, que el resto se quedaba mirando, o excusando en algunos casos y aplaudiendo en otros. Solo unos pocos se manifestaban en contra y luchaban pacíficamente para que esto cambiara. Según he ido creciendo he ido formando parte de ese grupo que protesta, que se revela, con mis miedos y reticencias (no quiero decir lo que no es) pero intentando al menos apoyar y acompañar en cierto modo a los que tienen más valor que yo para enfrentarse cara a cara con el miedo y la imposición.
No quiero ser  como aquellos que siguen su vida mirando a otro lado, que comentan lo terrible que es el terrorismo y la violencia que nos rodea pero ni siquiera van a las manifestaciones que apoyan a víctimas porque “¿para qué?”. No quiero ser de aquellos  que dicen que en nuestro País Vasco se vive muy bien, con una gran calidad de vida, mejor que en el resto del país y se olvidan de la falta de libertad como si fuera una pequeña molestia que solo atañe a lo que se meten en líos. No quiero ser como aquellos que se quejan de lo poco o nada que hacen los políticos, de cómo se pasan la pelota de unos a otros, de cómo cambian de chaqueta según convenga, de cómo se escoran a la izquierda o a la derecha, hacia al nacionalismo o hacia el constitucionalismo, de cómo se alían hasta con el diablo con tal de mantener el poder.
Desde que pude votar he votado “en contra de”, siempre con el amargor de no estar convencida de lo que hacía, pero con la convicción de que no podía dejar mi voto para que lo aprovechen los violentos o los mentirosos. Pero esta vez va a ser distinto, este marzo del 2008 voy votar por primera vez por algo, a favor de algo. Y no solo voy a votarles, voy a formar parte de su proyecto, me voy a implicar. Porque les agradezco que me den la oportunidad de sentirme orgullosa de mi voto, les agradezco su valor, su ánimo, su empuje, y me quiero sumar humildemente a ellos y a su lucha. Nunca me ví formando parte de un partido político,  pero sí me quiero ver en un futuro más libre, más justo, más evolucionado y sobre todo más en paz. Quiero ese futuro y voy a colaborar en mi medida para ello.
Hay muchas más razones por las que el proyecto de UPyD me ha convencido pero tendré ocasión de profundizar y explayarme más en este foro. Esta primera vez sólo pretendía explicar por qué he sentido el impulso de implicarme más, de ayudar a que éste nuevo y pequeño partido formado por grandes personas consiga representación parlamentaria, se haga un hueco en el crispado panorama político de nuestro país y vaya creciendo hasta convertirse en el otro gran partido que España necesita.

Agustín Ibarrola.

Ejemplo de ciudadano. Y vergüenza de “artistas” espabilados. En vez de preocuparse de como “chupar del bote” y como sacarle partido a su relevancia social, Ibarrola se preocupa por su país y aporta lo que tiene; su arte. Va a subastar alguna de sus obras para recaudar fondos para UPyD (www.upyd.es). O la política entendida como compromiso y esfuerzo, y no como un chollo. Ya fué Ibarrola un ejemplo durante el franquismo, y lo sigue siendo ahora.

La noticia, recogida en Méneame, proviniente de El Cultural:

El escultor vasco Ibarrola va a subastar algunos de sus espléndidos cubos para ayudar al partido político de Rosa Díez y Pombo. Con un par. Con un par de cubos, a falta de avales bancarios, tal vez pueda UPyD tirar hasta primeros de marzo. Resulta extraño, hoy, ver a un artista que dona sus obras por idealismo, por creer en una idea, y a puro beneficio de inventario, sobre todo cuando la experiencia nos suele ofrecer exactamente lo contrario: políticos que regalan prebendas a los artistas, y los pesebres llenos. La subasta se celebrará a través de internet este mismo fin de semana. Los cubos de Ibarrola bien valen una puja, pero su compromiso, mucho más.

Como si los siglos no pasaran, este sábado tenemos clase de historia en vivo, en Bilbao. Por la mañana, en el Arriaga, socialistas (Díez) y liberales (Maura) tratarán de conseguir luz y libertad, derechos ciudadanos y cosmopolitanismo europeo para la villa. Por la tarde, la carcundia post carlista intentará asustar a los jueces, y sojuzgarnos a todos con camelos del tipo de “la casa del padre”, “el espíritu de un pueblo”, “la raza milenaria”, “el idioma de nuestro monte”, y otros grilletes colectivos.

Pero como tenemos “memoria histórica”, sabemos que por mucho que se empeñen en sitiarnos con fuerzas superiores y curas trabucaires, les falta la razón, y están fuera de los tiempos. Nunca ganan.

Por la mañana:

 

rosa presenta candidatos

Y por la tarde, la gran vergüenza democrática:

Los partidos que forman el gobierno de la CAV se echan a la calle para protestar contra una decisión del poder judicial, que al parecer no les gusta. Es natural que protesten; ellos solo quieren “lo nuestro”, que no es otra cosa que “lo suyo”. Una Vasquilandia suya, Un Pueblo suyo, Un Idioma suyo, Un Poder judicial suyo y Un Estado suyo que actúa en perfecta armonía porque solo sigue las consignas y direcciones del partido-guía.

Aparte de que ellos se limitan a Paletolandia, ¿cual es su diferencia con, por ejemplo, Franco o Primo de Rivera?¿O con Mussolini o Carl Schmitt?

Dejemos que Guzmi The Madriles nos cuente el acto de ayer de UpYD, desde el blog de Rosa Díez [->]:

El día después:

[3] Guzmi The Madriles | 13.01.08 07:28 am

Joder… ¿Os queréis creer que todavía estoy con el subidón de adrenalina…? Acabo de dejar a mi primo en el aeropuerto (es medio yanki, había venido a pasar las navidades con su familia española y ayer también flipó en colores) y sigo paladeando la maravilla del acto de presentación del Alcázar. Tenía razón nuestra Bilbaina. Lo más impactante fue el estruendo que espontáneamente se organizó cuando proyectaron las fotos, nombres y apellidos de los candidatos vascos y navarros, de los Valientes. Por lo menos fue el momento en que a mi la emoción más me embargó. Pero es que la cosa estuvo sembrá, sembrá. Yo diría que más incluso que el día de la presentación. ¿Qué me decís cuando Rosa dijo aquello de que no quería una sociedad “normalizada” (en alusión a la normalización lingüística) sino una sociedad normal?

Y ya llegando a keo me compro El Mundo, El País y el ABC y, como intuía, me corro vivo de gusto confirmando que por fin nos dan bola, sobre todo El Mundo, con una crónica a página completa, entrevista a Álvaro Pombo y Rosa de Agustina de Aragón en el dominical. Pero también El País, que parece empezar a independizarse realmente de la mañana (ayer además la Cuatro fue una de las pocas que nos sacó). El que menos el ABC, que sólo trae una reseña aunque tendré que mirar bien (huéspedes se me hacen los dígitos). También la prensa digital. Ayer era Libertad Digital, Terra y alguna otra. Hoy ya se ha sumado El País e imagino que en breve algunos más. El grupo de prensa y comunicación empieza a funcionar.

Perseíta, Palomi, Maitetxu, Evita, C7, Espinillo, Halcón y todos los demás: esto se mueve.

Keporro, vete preparando el Oporto que tiene toda la pinta de que, finalmente, va a haber que celebrarlo.

Marcho raudo a leer la entrevista de Pedro J. al incapaz y a seguir empapándome de las reacciones post-coito.

Joooooorl…

El día mismo, a vuelapluma:

[37] Guzmi The Madriles | 12.01.08 08:42 pm Impresionante acto. Continente, contenido… Todo. Muy emotivo de principio a fin. Desde el video de entrada, con las fotos de los cabezas de lista y esa música tan bonita. Luego el discurso de Fernando Savater, de Manolo Hernández, de Álvaro Pombo, de los cabezas de lista por Orense, Barcelona, Ceuta, y, por fin el de Rosa, retadora con quienes no daban un duro por el proyecto, convencida de que sus pronósticos volverán a darse el guarrazo cuando obtengamos grupo parlamentario, desgranando como sólo ella sabe las pinceladas clave del programa ante un auditorio hasta la bandera (patio de butacas, anfiteatro, palcos, gallinero, pasillos…). Nada que ver con la parafernalia al uso de los tolilis, las banderolas, las sonrisitas bobas y a destiempo a la espalda del amo, el bocadillo y el autobús. Mucha gente nueva (la labor de intendencia dio sus frutos) interrumpiendo con constantes aplausos, bravos, expresiones de agradecimiento…

Normal. El mensaje, la idea-fuerza, es arrolladora. Se vende sola. La regeneración democrática, con todo lo que ello comporta, verdadera separación de poderes, recuperación de competencias por parte de la administración central (especialmente la educación), posibilidad de estudiar y trabajar en todo el territorio sin utilización de la lengua como un arma arrojadiza (”¿cirujano…? El mejor. No el que hable euskera”), eliminación de los “pufos” (Mikel Buesa dixit) vasco y navarro, recuperación de los consensos básicos, del espíritu de la transición, del liberalismo, de 1808, de las Cortes de Cádiz… Brutal. Sencillamente brutal. La cabeza de lista por Orense (no recuerdo su nombre), apelando a abolir con la mayor contundencia el sectarismo infecto que el incapaz ha imprimido a esta funesta legislatura, camino de abrir un foso de muy difícil sutura… Genial. La intervención de Manolo, cabeza de lista por Murcia, aludiendo al título de la obra que casualmente se está representando en el teatro Alcázar (”Salir del armario”) como interpretación de lo que para él supone iniciar esta andadura (”somos el grupo de los ciudadanos hartos de estar hartos”)… La retranca de Álvaro Pombo (”nosotros sí que somos un movimiento nacional”) y de Savater (”esto que hacemos, ciudadanos de a pie, profesionales, trabajadores, supone un esfuerzo personal enorme. Mas no os preocupéis. Después del día 9 ya nos colocarán en los consejos de dirección de las principales entidades bancarias”).

Y esta vez sí que los medios se están haciendo eco.

Victor Gago, en Libertad Digital [->], hace una buenísima crónica de la presentación en Madrid de las candidaturas de UPyD:

LD (Víctor Gago) Alguien que sólo conozca una o dos españas, a lo mejor se preguntará: ¿de dónde sale toda esta gente? Un viejo teatro con encanto, lleno hasta los raíles de los focos para escuchar a unos políticos que se proclaman liberales y “españoles sin complejos”, que leen versos de Quevedo, que invocan a Marañón y a Besteiro, que se quieren herederos de la “gente sencilla” que hizo la Guerra de la Independencia y la Constitución de Cádiz y que, por no tener, no tienen ni decorado, no quiere decir nada en sí mismo.
No significa necesariamente nada histórico ni nada del otro mundo, ni nada de nada, que una mañana de sábado de luz coralina –esa luz filosa y de menta tan pura, tan madrileña, tan llena de reconciliación– haya un teatro, el Alcázar de la calle Alcalá, en el que la gente tiene que sentarse en el suelo, y los que tuvieron la suerte de conseguir sitio en los palcos y en el gallinero se ponen de pie para no perderse detalle de lo que dicen unos tipos muy raros, la mayoría venidos de provincias, que se sientan en sillas de tijera como las que se ponen al público los domingos en las plazas para escuchar a la banda municipal, que dicen cosas extrañísimas como que “no queremos ser una sociedad normalizada, ni política ni lingüisticamente; queremos ser una sociedad normal”.
(Foto: LD)
No hay por qué echar las campanas al vuelo sólo porque un montón de jóvenes de ojos como platos y orejas abiertas, como no se recuerda desde hace n años en ningún aula de nuestras funestas universidades públicas, haya pasado del botellón un viernes para poder apiñarse frescos para oír a Savater, a Rosa, a ese escritor delicioso que nos deslumbró con El héroe de las mansardas de Mansard, ese senador imprevisible llamado Álvaro Pombo, de cuya candidatura por UPyD informó Libertad Digital el pasado martes antes que nadie.
No saquemos conclusiones precipitadas, sólo porque hubiera ese ambiente eléctrico y promisorio que despiden las fotos en blanco y negro de las multitudinarias asambleas durante la Transición, aunque el tufo a humanidad de aquellas imágenes haya dejado paso al perfume de una España más próspera que se lava y que gasta ropa de marca; los exaltados de entonces, a una mesocracia tranquila que lee, que escucha, que piensa y está de vuelta; y los días laborables en huelga, al terso finde en el que se combinan cine con los críos, sushi, incursiones en la librería de la FNAC, en el rincón del Gourmet, bricolage, sexo seguro y una conciencia política irónica y relajante como los diálogos de una película de Chabrol.
Querer vivir en un país normal y expresarlo se ha convertido en el último acto de ambición histórica. Hay quien quiere vivir en un país donde la gente cumple su palabra y los funcionarios están a su hora en la oficina; un país en el que los profesores exigen lo mejor de los alumnos y los comercios abren sus puertas cada vez que hay quien quiere comprar en ellos; en el que la familia es inviolable, los jueces son independientes, los asesinos se pudren en la cárcel y el pan sabe a pan y no a pollo congelado. [Seguir ->]

Para los que no hemos podido ver el …

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Acto de presentación de UPD

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En vídeos a través de YouTube:

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NACIMIENTO DE UN PARTIDO POLÍTICO NUEVO.

Todos somos conscientes de que hoy estamos protagonizando un acto político inusual. El nacimiento de un partido político nuevo, en una democracia consolidada, en plena Unión Europea, no es algo que ocurra cada. De vez en cuando vemos que la oferta electoral se modifica por la ruptura o unión de alguno de los viejos partidos políticos; pero que surja una formación política realmente nueva es algo completamente original. Lo es más por el hecho de que este partido político nuevo, Unión, Progreso y Democracia, nace por el impulso de un colectivo cívico, de un grupo de hombres y mujeres libres, optimistas y generosos. Ellos me han dado la palabra; y en su nombre y para llegar al conjunto de los españoles me dirijo a vosotros.

Los ciudadanos que impulsaron la creación de este partido nuevo proceden de toda España. La gran mayoría de ellos nunca estuvieron afiliados a ningún partido político. Todos ellos son personas libres, que no obedecen a nada más que a su conciencia y que desde un profundo compromiso ético han decidido vencer las inercias que ahorman las voluntades personales y dar un paso al frente para formar este partido nuevo y trabajar juntos por una causa común: regenerar la democracia.

Pensamos que ejercer como ciudadanos ha de ser algo más que ir a votar y quejarse cuando algo no sale bien o no nos gusta. No nos resignamos a dejar las cosas como están. Creemos en la gente, en su capacidad para revelarse, para actuar. Somos personas optimistas, que queremos cambiar los partidos políticos para cambiar la política y cambiar la política para cambiar la sociedad. Creemos en el valor del individuo y en el valor de la participación directa. A eso le llamamos regeneración democrática.

Quienes han dado este paso al frente abandonando la comodidad de su vida personal, el anonimato, son personas generosas que han elegido ofrecerse a los ciudadanos españoles para ser sus intermediarios, su cara, su voz, sus ojos. Son personas dispuestas a dar lo mejor de sí mismos. Son ciudadanos que piensan en las futuras generaciones, que aspiran por construir un país en el que cada vez más ciudadanos se sientan concernidos, participen de y en las decisiones de los poderes públicos. Un país en el que cada sueño, cada emoción, encuentre un camino para hacerse realidad.

Somos concientes de que estamos asumiendo la enorme responsabilidad de canalizar los sueños, las aspiraciones, de muchos ciudadanos que sienten desapego hacia la política, que se sienten huérfanos, que están hartos de enfrentamientos personales, permanentes y estériles, que “pasan” de los políticos…; pero que saben de la importancia de la política, de la necesidad de la política; que saben que sin la representación política democrática siempre decidirán por nosotros aquellos que nunca la necesitaron para perpetuarse en el poder, para seguir mandando. Ciudadanos que buscan algo nuevo, a alguien que los represente, a alguien en quien puedan confiar sin abandonar el espíritu crítico, a alguien que les ofrezca la posibilidad de ir a votar –como me han dicho reiteradamente estos días.– a favor, con ganas, como fuimos muchas personas de mi generación en los primeros años de nuestra democracia.

Asumimos ese reto. Queremos rescatar la política de las estructuras de poder que la tienen secuestrada. Queremos devolver a los ciudadanos el control sobre la política, sobre los cargos electos, sobre las decisiones que se toman en su nombre. Y nos comprometemos ante todos los españoles a trabajar por estos ideales, por esta causa.

Para nosotros España es algo más que la suma de diecisiete Comunidades y dos Ciudades Autónomas. España, con logo o sin logo, en campaña o sin ella, es una nación indiscutible, un proyecto de vida en común delimitado en la Constitución del 78. Yo reivindico el espíritu de la Transición que la hizo posible, la generosidad de quienes vivieron la guerra –y sobre todo de quienes sufrieron la posguerra– que fueron los verdaderos artífices de aquel acuerdo.

Hoy nace un partido de ámbito inequívocamente nacional, español; vamos a proponer sin ningún tipo de complejo ni hipoteca los cambios legislativos necesarios para promover políticas que incrementen la igualdad y la libertad de todos los ciudadanos. Un partido que ya ha provocado algún pequeño maremoto, que ya ha achicado espacios a los dos grandes. Un partido, que aún sin nacer, ya ha conseguido que PSOE y PP se pongan, por primera vez en esta legislatura, de acuerdo en algo: ambos cuestionan nuestra razón de ser. Pues aquí estamos, para hacer propuestas y para someterlas al único veredicto que nos interesa: el de la gente en las urnas. Y después.

Nuestras propuestas:

Creemos que es necesario hacer una revisión a fondo de la Constitución y de los efectos que treinta años de vigencia de la misma, con la distribución competencial actual, han tenido desde la perspectiva de la igualdad y de la eficacia; para los ciudadanos y para el país. Proponemos que se revise con todo rigor y atendiendo solamente al criterio de eficacia, de igualdad y de libertad, la actual distribución de competencias del Estado, las Comunidades Autónomas y los Municipios. A nuestro juicio es preciso un gran Pacto de Estado para cerrar el modelo autonómico, igualando los techos competenciales, plasmando en la Constitución la nueva distribución de competencias, garantizando la igualdad fiscal entre todos los ciudadanos, al margen de la parte de España en que vivan o el lugar del territorio nacional en que instalen sus empresas o sus negocios.

Los ciudadanos no piden que se cambie la Constitución; pero muestran su descontento por las consecuencias de un marco indefinido, sometido a continua subasta entre los que ganan las elecciones sin la mayoría suficiente y las demandas de los partidos nacionalistas que ponen precio a sus apoyos al Ejecutivo. Ningún país puede evitar que llegue al poder un gobernante sin escrúpulos o sin sentido de estado; pero las leyes han de proteger a los ciudadanos ante la eventualidad de esa circunstancia. Por eso proponemos una revisión de la Constitución para que la cohesión social y la igualdad no puedan estar sometidas al chantaje o al coyunturalismo. Nos gusta la autonomía; la del Gobierno de España también.

Pondré un ejemplo muy de actualidad: la educación. No hay nadie hoy en España que se atreva a defender la calidad de nuestro sistema educativo. Estamos a la cola de Europa en niveles de calidad y a la cabeza en los ratios de fracaso escolar. Es verdad que hemos de exigir a los gobernantes que se destinen más recursos para las reformas, para las lenguas extranjeras, para el aprendizaje de las nuevas tecnologías, para la formación del profesorado, para la investigación… Pero, sólo eso, por necesario que sea, no serán sino paños calientes; mientras España tenga diecisiete leyes educativas de facto, mientras no exista control institucional previo sobre los libros escolares (sobre el contenido, no sólo sobre los enunciados), mientras ninguna autoridad sometida a control democrático pueda intervenir en lo que se estudia y lo que se deja de estudiar (¿saben ustedes que la existencia en España de las Cuevas de Altamira, consideradas mundialmente la Capilla Sixtina del Arte Rupestre sólo se estudia en tres de las diecisiete comunidades autónomas?), seguiremos educando analfabetos. No se trata de quitar competencias a nadie; se trata de instaurar un sistema que garantice que la formación de los jóvenes españoles responda a los mismos ratios de calidad y contenido en lo sustancial, sea cual fuere el lugar de España en que se cursen los estudios,. Tiene poco sentido que mientras en Europa se camina hacia la homologación de titulaciones un joven español encuentre dificultades para que su currículum se convalide al pasar de una universidad a otra de distinta autonomía.

Siguiendo con la educación, otro ejemplo: las últimas semanas hemos vivido un debate agrio sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Déjenme que en un punto y aparte les diga que en mi opinión esta asignatura nació ya medio muerta. Es quizá el ejemplo paradigmático de lo que no hay que hacer con la educación y de cómo se ha ido haciendo la política estos cuatro últimos años. La propuesta fue presentada por el Gobierno fuera de todo consenso de Estado, como una idea del Gobierno Zapatero, cuando venía siendo reclamada desde hace mucho tiempo por educadores y pedagogos. Todos nos hubiéramos podido poner de acuerdo sobre la necesidad de hacer pedagogía democrática desde la escuela, sobre la necesidad de incorporar en nuestro sistema educativo una asignatura que con diferentes nombres pero casi idénticos contenidos está presente en los sistemas de más de veinte países europeos. Pues aquí se armó la marimorena; el gobierno que lo presenta como arma arrojadiza contra la oposición (haciendo discurso antirreligioso, que no laico, de paso) y la oposición que le entra al trapo. Y se pone todo el mundo a analizar algunos libros de texto que dicen auténticas barbaridades; y en vez de debatir sobre la norma y la necesidad y el contexto de la asignatura, nos liamos a golpes sobre los disparates que algunos escriben para “escolarizar” a nuestros niños.

Nosotros lo que proponemos es que se actúe con criterio de estado, garantizando la calidad del modelo y la estabilidad de las normas. La educación es el principal factor de desarrollo y de cohesión, el principal instrumento para garantizar la igualdad. La política educativa ha de situarse ente los pactos de Estado imprescindibles. Y el Estado ha de recuperar esa competencia. Y para eso hay que cambiar la Constitución.

En la España que yo quiero el gobierno defenderá sin complejos el castellano como la lengua común de todos los españoles; y lo hará asegurándose de que los adolescentes o los jóvenes salgan de los institutos, las universidades o los módulos de formación dominando su uso y el de otras lenguas –particulares y extranjeras–, preparados para competir en el mundo. Es la principal herencia que como país les podemos brindar. Un país como España, que no tiene materia prima, que ha basado su crecimiento en los últimos años en el tirón de construcción y el turismo (dos sectores coyunturales y en plena recesión) que tiene un preocupante déficit exterior, sólo puede competir con la preparación de su gente. Y difícilmente lo haremos si devaluamos uno de nuestros elementos de competitividad: la lengua que hablan más de cuatrocientos ciudadanos en el mundo. Mientras por complejo y/o por desidia aceptemos que el aprendizaje y el uso de la lengua española estén devaluados y sometidos en una parte de nuestro territorio estaremos poniendo en riesgo el futuro de nuestros jóvenes; y la competitividad de nuestro país.

Queremos un país en el que los votos de los ciudadanos tengan el mismo peso electoral, sea cual fuere el lugar de España en que vivan. No se trata de perjudicar a los nacionalistas; se trata de que los ciudadanos sean tratados con equidad por la ley electoral. Porque con el sistema actual el ciudadano que vota a un partido que sólo se presenta en una región de España está sobrerrepresentado frente a quien vota a un partido de ámbito nacional. La consecuencia de una Ley elaborada en la transición, que tenía como objetivo consolidar a los partidos políticos nacionales existentes tras la dictadura ha sido la consolidación de un bipartidismo imperfecto, en el que los árbitros son partidos nacionalistas que con muy pocos votos son capaces de cuestionar la definición del modelo de estado. Es verdad que esa ley tiene los mismos años que la democracia; y que nunca habíamos llegado a una situación como esta. Pero es que, como decía antes, nadie está a salvo de que llegue al poder un gobernante sin límites. Por eso hay que hacer leyes que eviten, en la medida de lo posible, los dislates del Ejecutivo. Todos los gobiernos que han precedido a éste han establecido acuerdos con los nacionalistas; algunos incluso han ido más lejos de lo que desde la perspectiva de Estado, se debiera haber ido. Recuerden ustedes aquellas alabanzas de Arzalluz a Aznar, de quien decía que “le había sacado más en dos años que a González en doce”. Pero, más o menos, todo fue razonable hasta que llegó este Presidente y decidió modificar el modelo de estado pactándolo con los partidos que no creen en el estado, porque aspiran a que sus comunidades terminen teniendo uno propio. Y lo mismo cabe decir de los pactos firmados para modificar la política antiterrorista, realizados con los partidos que nunca quisieron la derrota de ETA. Como no podemos estar sometidos a veleidades de este tipo u otras más peligrosas, es preciso modificar la ley electoral, buscando un sistema que garantice la proporcionalidad y la igualdad del voto ciudadano. Y para eso hay que cambiar la Constitución.

En la España que queremos construir, en la España que yo quiero, los gobernantes no pueden hacer lo que quieren con los votos de los ciudadanos. Los cargos electos no están sometidos a las ejecutivas de los partidos, sino al control de los ciudadanos. Y los gobernantes respetan la palabra dada, el programa electoral. Al menos en lo sustancial, en aquello que no está sometido a factores exógenos, en aquello que forma parte de las cuestiones de Estado.

En la España que yo quiero ningún gobernante se conforma con nada por debajo de la derrota de ETA; en la España que yo quiero las víctimas son siempre el presente; y los terroristas y sus amigos y cómplices nunca representan el futuro sino un pasado a desterrar. En la España que yo quiero las víctimas merecen el reconocimiento político, porque fueron asesinadas por razones políticas, porque eran un estorbo para los totalitarios, porque representaban y defendían la sociedad plural que ellos quieren destruir. En la España que yo quiero a las víctimas se les tiene respeto y no lástima. Y su reivindicación de memoria, dignidad y justicia orienta el trabajo de cualquier gobernante.

Propondremos otras reformas constitucionales que afectarán a otro gran capítulo del modelo de Estado: la Justicia. No es de recibo que el máximo órgano de los jueces esté formado con criterios partidarios, conformado por jueces que son nombrados para ejercer de “delegados” de los partidos políticos dentro del mismo. Ni es de recibo en un país moderno y democrático que el Fiscal General del Estado, por mor de su dependencia, tenga en su poder la capacidad de anular de facto la vigencia de una Ley como la de Partidos Políticos o de paralizar el trabajo de los fiscales.

Hemos asistido también en los últimos tiempos a un debate sobre la unidad de España. Mientras el Gobierno afirma que estamos mejor que nunca (más unidos, más fuertes, mejor situados en la Champions, más reforzados democráticamente frente a ETA, mejor situados en Europa y el mundo…) otras voces afirman que España se está rompiendo. Respecto a las afirmaciones del Gobierno no merece la pena que les dedique un sólo minuto. Todos vivimos en España y, más allá de los eslóganes y los logos a que tan aficionado es este gobierno, todos conocemos la realidad Pero respecto de ese segundo concepto, de esa afirmación de que:”España se rompe” es preciso hacer pedagogía. Vayan unas preguntas por delante: ¿Está hoy más garantizada la igualdad de todos los ciudadanos españoles al margen del lugar de España en que vivan? ¿Hay un mayor grado de cohesión social en la España de hoy respecto de la de hace tan sólo cuatro años? ¿Están hoy más garantizadas las pensiones de más de veinte millones de ciudadanos que no tienen otro capital que esa expectativa de futuro? ¿Es más viable el modelo de Estado que se ha ido construyendo a partir del pacto con los nacionalistas, con el melón estatutario abierto?¿Es viable de cara a futuro un modelo cuasi confederal en el que las “compensaciones” del Gobierno a las Autonomías suma más de cien?

Seguramente la mayoría de nosotros contestaríamos NO a las cuatro preguntas: ni elde;a se rompe” es preciso hacer pedagogía. Vayan unas preguntas por delante: ¿Está hoy más garantizada la igualdad de todos los ciudadanos españoles al margen del lugar de España en que vivan? ¿Hay un mayor grado de cohesión social en la España de hoy respecto de la de hace tan sólo cuatro años? ¿Están hoy más garantizadas las pensiones de más de veinte millones de ciudadanos que no tienen otro capital que esa expectativa de futuro? ¿Es más viable el modelo de Estado que se ha ido construyendo a partir del pacto con los nacionalistas, con el melón estatutario abierto?¿Es viable de cara a futuro un modelo cuasi confederal en el que las “compensaciones” del Gobierno a las Autonomías suma más de cien?

Seguramente la mayoría de nosotros contestaríamos NO a las cuatro preguntas: ni es más igualitaria la España de hoy, ni es más segura, ni es más viable, ni es más competitiva. Y si esas respuestas son negativas, la respuesta a la primera pregunta, a la de España se rompe? Sería sí. Porque yo sí que creo que en estos cuatro años España, la España que nos importa, la España de los ciudadanos iguales y libres, la España de la igualdad, se ha empezado a romper. Desde la propaganda de algunos medios y/o gubernamental parece que hablar de que España se rompe equivale a pensar en un mapa que se despieza; también es cierto que algunas voces desde la derecha parecen más preocupadas por la unidad territorial que por la unidad de derechos de los ciudadanos. La unidad territorial de España, la unidad constitucional, es la que garantiza los derechos iguales para todos, la unidad fiscal, el fin de los privilegios…. Y esa España se está rompiendo; si se rompe la igualdad, se rompe España.

En la España que yo quiero ningún gobernante se atrevería a jugar con un Pacto de Estado como el de Toledo, que se hizo para garantizar el futuro, para que nadie metiera la mano en la caja de la Seguridad Social para ganar unas elecciones. En la España que queremos los ciudadanos reprobarían a cualquier gobernante que se atreviera a “ofrecer” incrementos de pensiones en un mitin de su partido. En una España sostenible la política de pensiones se hace pensando en las próximas generaciones, no en las próximas elecciones. Por eso nadie se atrevería a poner en riesgo el único capital con el que cuentan más de veinte millones de españoles: la Seguridad Social y las pensiones.

Para regenerar la democracia hay que poner en marcha medidas que impulsen la democratización de los partidos políticos. Las instituciones políticas –Parlamentos, Ayuntamientos y Gobierno—se constituyen a partir de los partidos políticos que hacen sus listas y someten a sus candidatos a las elecciones. Si no reformamos los partidos políticos no podremos reformar la política; y es preciso reformar la política para acercarla a los ciudadanos. La desafección política existente, la lejanía cada vez mayor entre los ciudadanos y los partidos políticos, termina pasando factura a las instituciones democráticas. Por eso insisto en que hay que cambiar los partidos, abrirlos, hacerlos más transparentes, más democráticos en su comportamiento, para poder regenerar la vida democrática.

¿Qué hacer? Hemos de poner en marcha medidas de regeneración democrática que vinculen a los representantes políticos con los representados, que clarifiquen que los cargos electos no están a las órdenes de las direcciones de los partidos políticos sino al servicio de los ciudadanos. Los partidos políticos habrán de garantizar a sus militantes al menos los mismos derechos que la Constitución les reconoce como ciudadanos.

Unión, Progreso y Democracia tendrá un censo de simpatizantes que podrán participar –junto con los asociados–en la selección de los candidatos de todos los procesos electorales, que serán elegidos por el sistema de primarias. Propondremos también las reformas electorales pertinentes para elegir directamente los cargos unipersonales, como los presidentes (del gobierno y de las autonomías) y los alcaldes. Igualmente defenderemos que la ley limite los periodos de mandato y que introduzca incompatibilidades más rigurosas entre el ejercicio del cargo público y las actividades y/o negocios privados. La ley debe de evitar es que se repitan espectáculos tan bochornosos como el producido después de las últimas elecciones municipales y autonómicas del 28 de mayo, que lo que se ganaba en las urnas se perdía en los despachos o viceversa. Cómo no se puede uno fiar –a la vista está– del sentido de responsabilidad de los gobernantes (ni de los aspirantes) habremos de proteger por ley el sentido del voto de los ciudadanos.

Durante la última legislatura España –los españoles, particularmente los vascos—hemos perdido cuotas de libertad y de seguridad. Esto no es algo opinable, sino desgraciadamente fácil de constatar: ETA ha vuelto a las instituciones democráticas del País Vasco, ha vuelto a llenar las calles de actos de terrorismo callejero, ha incrementado la extorsión a los empresarios… Todo como consecuencia de una apuesta política personal e irresponsable de Zapatero que decidió revisar el pacto más exitoso en política antiterrorista para someter la nueva política al control de los partidos que nunca quisieron la derrota de ETA.

Nosotros defenderemos sin ningún tipo de complejo y de forma inflexible un nuevo Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, un Pacto de Estado que tenga como objetivo la derrota de ETA y que para conseguir ese objetivo esté dispuesto a utilizar todos los instrumentos del estado de Derecho, ni uno más pero ni uno menos. La derrota de ETA es algo más que la detención y puesta a disposición judicial de sus comandos, por muy necesario que eso sea. Derrotar a ETA requiere la deslegitimación radical de toda su historia, de todos sus objetivos. La derrota de ETA conlleva el compromiso de Estado de que no conseguirán ninguna de las reivindicaciones políticas en cuyo nombre instauraron víctimas. Ni mientras maten ni para que dejen de matar. Por eso, porque hay que derrotarles socialmente, a ellos y a sus cómplices, cualquiera que sea el grado de complicidad, ya sea activa o de comprensión, el pacto ha de estar abierto a todas las fuerzas políticas, pero suscrito imprescindiblemente entre las que pueden formar el Gobierno de España. Sólo un Pacto de Estado le dará estabilidad temporal a la política que allí se acuerde. Y sólo entonces ETA perderá la esperanza. Es verdad que puede llegar un gobernante que esté dispuesto a romper el pacto; pero también para alejar esos riesgos es necesario un nuevo partido que defienda al Estado.

Durante los tres últimos años hemos vivido algunos de los momentos más tristes de nuestra historia en la lucha contra ETA. Muchas veces hemos sufrido los ataques de la organización terrorista y hemos compartido el dolor de sus víctimas. Pero nunca hasta hoy una política gubernamental había perseguido la división de los ciudadanos en esta materia; nunca se había hecho política contra la mitad de la ciudadanía. Nunca he dudado de la buena voluntad del Gobierno en esta materia; pero la buena voluntad no le exime de responsabilidad. Ha sido durante esta legislatura cuando ETA se ha sentido reconocida internacionalmente; no solo porque el PSOE y el Gobierno se empeñaron en llevar el “proceso” al Parlamento Europeo, sino porque como hemos sabido la negociación entre el Gobierno y ETA se ha llevado a cabo con la presencia de observadores de gobiernos europeos. ¿Qué mayor reconocimiento de rango político que ese se le puede dar a una banda terrorista?

No podía salir bien una apuesta política que dependía del soporte de partidos que nunca quisieron la derrota de ETA, que siempre actuaron como intermediarios, que siempre quisieron ser comisionistas. No podía salir bien una política que les devolvió la impunidad a los terroristas, que les convirtió por mor de las palabras del propio Presidente en “hombres de paz”, que convirtió a las víctimas en “el pasado”, que trató a los que se oponían al proceso como enemigos de la paz. No podía salir una apuesta política que requería del silencio de la sociedad, de la pasividad de los movimientos cívicos y de la complicidad de los malos. Y no salió bien. Lo peor de todo es que quien impulsó esa política fracasada ha anunciado que piensa insistir en ella. La única ventaja es que ahora nadie podrá alegar ignorancia; todo el mundo sabe a qué atenerse.

Unión, Progreso y Democracia desterrará de su vocabulario la palabra “paz” cuando se trate de derrotar a ETA. Desterraremos la palabra “violencia” cuando se trate de hablar del terror. Reivindicaremos el Pacto de Estado entre los partidos que pueden formar Gobierno en España; y explicaremos que una cosa es apoyar al gobierno ante los ataques de ETA y otra muy distinta apoyar una política que consideremos equivocada. También en esta materia hay que hacer pedagogía democrática. Nada menos democrático que el lenguaje perverso que se ha utilizado para dividir a los ciudadanos y para justificar lo injustificable; para que la coyuntura permitiera la cárcel o los paseos por Donosti; para que la coyuntura permitiera las tribunas mediáticas o la cárcel. Regenerar la democracia es también desterrar un lenguaje perverso que termina pervirtiendo a la propia democracia.

Pero no sólo el modelo territorial del estado, la política de Educación, la reforma del sistema electoral, o el reforzamiento de la autonomía respecto del ejecutivo del sistema judicial y fiscal han de formar parte de los nuevos Pactos de Estado. La política de Inmigración, la política Exterior o la Política Social han de estar blindadas por grandes acuerdos nacionales.

En materia de pensiones existe aún en vigor el Pacto de Toledo, un acuerdo que mereció un amplísimo consenso social y político y que tiene como objetivo garantizar la viabilidad del sistema. También para evitar—y denunciar cuando sea preciso—veleidades electorales que ponen en riesgo la caja de la Seguridad Social hace falta un nuevo partido que defienda al Estado, que piense en las próximas generaciones, que no haga su política sometido a la urgencia de ganar las próximas elecciones.

Lo mismo cabría decir en Política Exterior. Diseñar la Política Exterior o Europea de España pensando en hacer justo lo contrario de lo que hizo el anterior ( y si me apuras el anterior del anterior, aunque sea del mismo partido) no es propio de países o gobernantes serios. Si algo da estabilidad a las inversiones, al desarrollo, a la competitividad de un país y de sus empresas en la esfera internacional es la confianza en los gobernantes no someterán su política a vaivenes de oportunidad. …

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Quede recogido, como testimonio de lo que se dijo, mejor o peor, en la mañana de hoy. ¡¡Qué hermoso día para iniciar un hermoso viaje!! Dios salve a los guerreros que a su pueblo le son fieles…Dios les de un viaje lleno de venturas, lleno de conocimientos…

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Plantamos, por el morro, parte del post de hoy de Carlos Martínez Gorriarán en su blog, pero destacando lo de:

Devolver competencias al Estado

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Seremos un partido educado y no nos amontonaremos para la foto, gracias a lo cual, si se nos infiltrara algún Guerra, no podrá decir aquello de “el que se mueve no sale en la foto”. Será imposible porque aquí, para salir en la foto, ha hecho falta moverse antes por la calle, y mucho: herencia de los movimientos cívicos. La foto supra es de nuestra pareja de ases: Rosa Díez y Fernando Savater en el Forum Europa de Nueva Economía, explicando lo del partido a un montón de gente influyente. Sigue el eco de los resoplidos, pero va ocupando su anecdótico lugar. Teniendo en cuenta que casi no hemos podido explicar nada, la expectación creada por nuestra aparición colectiva no deja de ser sorprendente, y todo un síntoma de que se va extendiendo la percepción de que el sistema de partidos heredado de la Transición ha dejado de ser una solución para acabar convertido en problema. De uno de los problemas más grandes no asistió nadie conocido; del problema actualmente gobernante. Su medio más perruno suspiró aliviado porque Rosa Díez había reconocido que UPyD (a mi no me gusta que le quiten la “y”) no es “una escisión del PSOE”. No, pero hay montones de ex socialistas.

Así las cosas, mostrando esa preocupación por posibles escisiones, cabe augurar un mal futuro al partido de Zapatero el día que deba desalojar el gobierno. Otros, en cambio, comienzan a interesarse por algunas propuestas nuestras que tampoco hace el PP, ni hará porque no puede; ha ido demasiado lejos en el camino de la centrifugación (pero bienvenido si se da cuenta). Por ejemplo, devolver al Estado competencias en educación y fiscalidad. O urbanismo. En Alemania lo han hecho sin problemas, los lander han devuelto competencias al poder central pese a que bávaros, renanos, sajones y prusianos se amen tanto entre sí como, por ejemplo, murcianos, aragoneses y catalanes por el agua del Ebro. Así que imposible no es. Lo que se necesita es claridad de ideas y pocas letras al cobro, es decir, nacer libres de hipotecas territoriales. Y no dar por hecho que el nacionalismo tiene el privilegio innato de que sus avances son absolutamente irreversibles; ¿por qué diablos iba a ser así? Incluso los glaciares avanzan y retroceden. [Seguir –>>]