Junio 5, 2008
Votad, malditos.
Tenemos un país muy gracioso. Debe de ser eso de “la alegría” que os vendieron entre los “artistas” y ZP. Nuestro Congreso de los Diputados cosidera oportuno abuchear a Rosa Díez (UPyD) cuando propone…
- “frenar la discriminación de miles de familias que no pueden matricular a sus hijos en la lengua castellana”
- “cuando se llama política lingüística a excluir el castellano de todo espacio público, eso es una discriminación”
- “Es un atentado contra la libertad y contra la igualdad –proclamó–. No es una persecución a las lenguas, sino una discriminación a los ciudadanos”.
- “en el País Vasco se prima más el conocimiento del euskera que otras materias a la hora de seleccionar médicos”
- “en la televisión pública catalana o valenciana no haya ni una sola hora en castellano”
Esto son hechos y argumentos, ¿verdad? Y podemos estar de acuerdo, o en desacuerdo. Pues el gobierno de la alegría no está ni de acuerdo ni en desacuerdo. Lo único que tiene que decir, aparte de abuchear a la Díez en compañía del PP, es que ella no puede erigirse en intérprete de la constitución. Pero vamos a ver, ministra Salgado. ¿Lo que dice Rosa Díez, debe de ocurrir o no debería de ocurrir? ¿A tí que te parece ministra? Pues si te parece bien, sé valiente y dilo así; y si no te parece bien, búscale remedio. A eso se le llama gobernar.
Lo tuyo es otra cosa. Muy “alegre”, seguro, pero bastante mierdoso.