maldito vascuence


¿Quieres ser una herramienta de las lenguas, o usar las lenguas como te convenga?

Cada vez lo están dejando más claro los socialistas:

- Congreso del PSC: Zapatero dice que sólo firmaría un manifiesto que apoye todas las lenguas de España

- Manifiesto: Son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas.

Así que la elección está a huevo. Puedes elegir entre …

  • 1. Ser una herramienta para la defensa de la lengua que sea …

ó

  • 2. Ser un ciudadano con derecho a elegir como usar las lenguas.

En el primer caso te sirven Ibarretxe, o Zapatero, o Carod, o Mas, y probablemente el PP también. En el segundo caso tendrás que elegir mejor.

Tú mismo.

Buena trifulca la que se ha montado en el parlamento de cataluña, con el secretario general adjunto de CDC (CiU), Felip Puig, dándole caña a tío Tom Montilla porque que “destroza” el catalán y no es “capaz de usar la lengua propia con propiedad”.

Se lo merece. Tanto esfuerzo por erradicar su lengua y la de los suyos de Cataluña, tanto besarles el culo a los nacionalistas, para que lo desprecien como a un charnego rastrero. El mismo camino que se puede presumir a nuestro Pachindacari y a sus votantes.

Pero no aprenderán. Nunca aceptarán que su lengua propia no puede ser la que no hablan con un mínimo de propiedad. Y que por chuparles el culo a los nacionalistas solo conseguirán que les desprecien, pero jamás que les respeten. Para elegir entre el desprecio y el odio de un nazi, es mejor que el negro, el charnego o el maqueto elija el odio. Eso al menos le permite respetarse a sí mismo, y que no le tomen por un tío Tom.

“Fusilamos la entrada de hoy de Carlos Martínez Gorriarán en su blog. Lo merece.

Que no se prive nadie: ahora, Henry Kamen (y otros)

Carlos Martínez Gorriarán

Será para que no le acusen de pensamiento único, pero ayer el diario El Mundo también publicó un artículo contra el Manifiesto por la Lengua Común, y firmado por un prestigioso hispanista e historiador, Henry Kamen, especialista en los siglos XVI y XVII (cosa que se hace notar en su artículo, me temo). No sé si será por esa deformación profesional de algunos historiadores que les hace tan perspicaces respecto al pasado como obtusos respecto al presente, pero Henry Kamen ¡tampoco se ha leído el manifiesto! Adelantaré que su crítica no tiene nada que ver con los rebuznos de Suso de Toro –que cree que queremos exterminarle y sin embargo sigue suelto por ahí, habiendo gente mucho menos paranoica ingresada en centros de atención psíquica-, o con las idioteces de Ramón Zallo, que anda animando a la gente… ¡a aprender su lengua! (que por supuesto, no es la que sabe, sino la que debería saber, la propia que no tienen pero les dicta el nacionalismo: santo cielo, y es catedrático de Comunicación…)
La contra-argumentación de Kamen va más en la línea de Branchadell, sólo que a mayor altura, lo que tampoco es difícil. Pero lo más asombroso es que Kamen tampoco haya leído el Manifiesto sobre el que opina con donosura. Sólo así puede entenderse que escriba cosas como esta que cito (el énfasis es mío): “Por todo lo que he leído sobre él hasta ahora, la principal petición del Manifiesto es que una ley proclame el castellano como único idioma oficial de España”. Ya ven el disparate, cuando lo que dice es que se respete rigurosamente el artículo 3 de la Constitución que establece la cooficialidad de lenguas en las comunidades bilingües, garantizando el derecho de elección de lengua tanto a quienes prefieran el castellano como a quienes elijan el catalán, eusquera o gallego (sin pretensión de reciprocidad universal, sólo en los tratos con las administraciones y servicios sociales).
Por lo demás, Kamen, como Branchadell, Zallo y esa peña, creen que existen derechos de las lenguas: “La cuestión, que el Manifiesto en mi opinión no trata adecuadamente, es cómo se pueden garantizar los derechos de las lenguas minoritarias”. Claro, no lo trata porque parte de la premisa de que las lenguas –como tampoco ninguna construcción o dispositivo simbólico- no tienen derechos: that is the question, sir (hemos publicado una versión en inglés del Manifiesto, cortesía de Luis d’Olhaberriague (Milwaukee), para ver si en ese idioma lo entienden los enemigos de la lengua común). Porque tampoco le acaba de convencer el concepto de “lengua común”: “El problema todavía sigue, pero no se puede resolver proclamando que el idioma mayoritario es la única posible “lengua común””. Claro que no, pero el carácter de “común” que se predica –no “proclama”- de una lengua es consecuencia de su carácter mayoritario de hecho o, como es el caso del español, de su práctico conocimiento universal en el país donde por eso, y sólo por eso mismo, es lengua común. Los que proclaman lo que les da la gana son precisamente quienes se empeñan en ignorar la realidad para recrearla con sus proclamas, por ejemplo sobre las lenguas “propias” que la gente no conoce culpable e impropiamente, o conociéndola, prefieren recurrir a otra para comunicarse y aprender, delito de lesa patria contra los derechos de la parla.
* * *
Bueno, también ha llegado Ignacio Sánchez-Cuenca a leernos la cartilla. Y dice: “Los promotores del Manifiesto no han abordado estas cuestiones. Han preferido defender sus posiciones a base de responder a críticas especialmente lunáticas y zafias. Esa salida es tan decepcionante como lo sería atacar el Manifiesto por el hecho de que lo hayan ensalzado reaccionarios de toda laya. El debate sólo será provechoso si se abandona la demagogia de los derechos y se discute con datos y argumentos sobre el fin a alcanzar (bilingüismo efectivo o dominio del castellano en las comunidades con lengua propia) y los medios para conseguirlo. Justo lo contrario de lo que han hecho hasta el momento los intelectuales firmantes del Manifiesto.”

Qué manía en atribuir lo que no se ha dicho o en interpretar lo que tampoco está escrito. Porque de cualquier lectura recta y no sectaria del Manifiesto se deduce sin excesiva fatiga que también es un manifiesto a favor del bilingüismo en las comunidades bilingües, pero de un bilingüismo voluntario, basado en la libre elección de lengua, fundamentado en una enseñanza bilingüe universal que permita a los escolares aprender correctamente ambas lenguas cooficiales. Como el que había en el País Vasco, por ejemplo, y que el curso que viene se carga el Gobierno ibarretxiano imitando la “inmersión lingüística” catalana. Que viola los derechos individuales, que no son “demagogia” (sic), sino la base y la finalidad de los sistemas democráticos. Seré más claro: si el libre ejercicio de los derechos individuales acaba traduciéndose en el abandono masivo del uso de una lengua, pues qué le vamos a hacer. Es lo que tiene la libertad. Otra cosa es que a tantos no les guste, y prefieran la ingeniería social.

Hay algo que los que están en contra del MANIFIESTO POR LA LENGUA COMÚN se niegan a ver. Y es que el manifiesto defiende el derecho de cualquiera a elegir entre las lenguas oficiales del lugar como lengua vehicular en los estudios, y como lengua de comunicación con la administracion. Y los que están contra el manifiesto defienden el derecho a prohibir una de esas lenguas oficiales para esos usos.

Y ya pueden alegar todos los bellos motivos que se les ocurran, que esa belleza es una cuestión de opinión, y no es lo mismo reclamar el derecho a usar y a elegir, que reclamar el derecho a prohibir el uso y la libertad de elección. Que no, que no es lo mismo del derecho a decidir en qué lengua estudiarán tus hijos, que el derecho a decidir en qué lengua estudiaran los hijos de los demás.

Se enteren, coño.

Y doblemente estúpida; por inútil, y por indeseable.

¿Me quieren poner ustedes, señores micro nacionalistas varios, ejemplos de ingeniería social exitosos? ¿La arianización de la Alemania nazi? ¿Los soviets rusos? ¿Las locuras de Pol Pot, o de Mao? ¿La reserva espiritual de occidente de Franco? Vayan eligiendo, y después nos cuentan, gracias.

O tal vez estén pensando en Israel y la reinvención del hebreo. Pero no sirve, colegas. El problema no tiene punto de comparación. Para empezar todos los judíos que emigraron a Palestina sentían la necesidad de inventarse una patria-nación, porque no tenían una de la que no fueran echados, o en la que no fueran amplamente puteados. Y para seguir no tenían una lengua común, y para no elegir entre el yiddish y el sefardí decidieron rescatar el hebreo, pactando su pronunciación. ¿Que diablos tiene eso que ver con el País Vasco y sus necesidades (las necesidades de su gente)? Pues nada que ver.

Y así están estos locos con sus absurdos intentos:

Kontseilua cifra en 175 los años necesarios para la normalización del euskera en el País Vasco

Kontseilua, el Consejo de los Organismos Sociales del Euskara, ha calificado de “inaceptable” el ritmo de la normalización del euskera ya que según ha denunciado, en “Iparralde la lengua va camino de la desaparición, en Nafarroa se necesitarían 834 años para la normalización y en la Comunidad Autónoma Vasca 175″. Seguir en Diario Vasco –>

Estúpido, absurdo. Y aun peor, no hay motivo. ¿Para que coño necesitamos los vascos entendernos en dos idiomas, cuando nos entendemos perfectamente en uno? Y si vamos a vuestro objetivo real, que es que nos entendamos en vascuence, ¿por qué va a ser mejor entenderse en vascuence que en castellano? ¿Cual es la ventaja del vascuence sobre el castellano? Ninguna ventaja, y sí muchas desventajas.

Y lo peor de todo es la base teórica sobre la que se apoya la locura. Y es que como aquí se habló en un pasado remoto mayoritariamente en vascuence, pues hay que volver a ello. ¡Acojonante! ¿Vamos a dibujar unas rayas sobre la tierra, diciendo qué se hablaba en cada sitio, y a establecer como una obligación inmutable que se siga por siempre jamás hablando dentro de cada rayita lo que un día allí se habló? Pues al parecer no solo los nacionalistas, sino que también los Susos de Toro, los ZPs, y resto de los autodenominados progres, consideran que eso es … ¡progresista! El progreso ahora es anclarse en un pasado que nunca existió. Y dedicar nuestros mejores esfuerzos a una ingeniería social que jamás funcionará.

Pues lo siento, pero en ese plan, vascuence no, gracias.

La gente no quiere aprender y/o usar el vascuence, porque si quisieran no tendrían que obligarles.

- ¿Y por qué coño tenemos que aprender vascuence?

- ¡Ah!, pues porque esto es Euskalherría, dicen unos.

- ¡Ah!, pues porque es una lengua oficial, dicen otros.

Vale, pero ninguna de ambas circunstancias son un castigo inevitable de la naturaleza, sino una decisión de organización política. Y tiene arreglo: otra decisión de organización política, pero diversa, que la diversión mola mucho. Podemos desfacer la tal Euskalherría (ese entuerto), o podemos descooficializar el vascuence (esa parida). Total, ambas son chorraditas de apenas treinta años. Ningún drama. Tres autonomías uniprovinciales, y una sola lengua oficial. Y le podríamos llamar la Santísmia Trinidad.

Y se acabó el problema. ¿Que no?

°¿°

Eso dice un fenómeno del gobierno vasco sobre la nueva ley que obliga a tener quien atienda en vascuence en todos los negocios salvo los más pequeños.

Lo de siempre; si uno del PNV le da una patada en los huevos a Antonio Aguirre, eso no es una agresión, sino una provocación de Aguirre. Y si te imponen en qué lengua debes de atender en tu negocio, no es una imposición, -¡que cosas tienes!-, es solo facilitar a los nacionalistas que sus caprichos lingüísticos sean atendidos.

marca nazionalistaY para que quede bien claro que no es una imposición -¡a quien se le ocurre pensar eso!-, la norma establece que las empresas que cumplan recibirán un certificado de calidad, un sello que asociar a su imagen. Como las barbaridades de los nazis contra los judíos aún levantan ciertas protestas, nuestros particulares eusko trogloditas se creen muy sutiles al inventar la marca judía inversa: en vez de marcar a los gaseables con un sello infamante, marcan a los que no los son con un sello protector, y se distingue lo mismo de bien. Y así lo “chicos de la gasolina” (Arzalluz), esos que practican “tácticas modernas de luchas de minorías contra mayorías” (Egibar) lo tendrán mucho más fácil cuando practiquen su herramienta política favorita: el asesinato. Después de todo “quien no se sienta nacionalista y ame a lo suyo, no tiene derecho a vivir” (el angelito Maqueda –>).

Pero no se preocupen ustedes, que no es una imposición, como explica el genio cuyo nombre no he oído bien. Debe tratarse tan solo de recoger las nueces con mayor comodidad.

°¿°

En el problema nazionalista, este asunto de la guerra de lenguas cambia el esquema, porque desgraciadamente el personal suele motivarse más con asuntos de índole práctica inmediata, que por cuestiones morales o de alta política.

Y resulta que la coña lingüística se ha convertido no en un arma más del nacionalismo, sino en la principal herramienta del nacionalismo. No cuela lo de la raza, porque si existiera tal cosa habría mucha más raza no vasca que vasca por aquí. La cosa cultural está aún peor, que con la globalización cada día somos todos más parecidos. Al menos en Europa. Así que el truqui está en el vascuence. Y no les funciona.

Habrán conseguido que todos los jóvenes chapurreen algo de batúa, pagando un precio de locos por ello, pero no consiguen que se hable. Y ahora que quieren obligar a que todo el mundo aprenda y use vascuence batúa, es imposible que la gente no note de forma muy directa la putada que le están haciendo.

Sí, vale, la presión ambiente, la pasta pública, más la presión del terror hacen mucho. Pero no es lo mismo una cuestión teórica, como que si somos galgos o podencos, o una cuestión difícil de entender como la de la libertad, que algo que nos atañe tan directamente como que no podamos ayudar a nuestros hijos con sus estudios, ni saber lo que hacen con ellos, o darnos cuenta de la pérdida de posibildades en la vida que van a sufrir si se acostumbran a estudiar y leer en una lengua marginal, pudiendo hacerlo en la lengua que tenemos.

De la coña de las lenguas va a depender la victoria o la derrota del separatismo. Y la única forma que tienen de ganar es yendo en contra del interés de la gente, de una forma que no se puede disimular. Así que tal vez solo haga falta un pequeño revulsivo para hacer que la gente se pregunte: -¿Y toda esta locura, para qué?

Es una desagracia, pero los asesinatos ya no motivan tanto como solían. Porque el flautista les ha contado que eso se arregla si se dejan convertir de galgos en podencos. -¿Y qué más da? Pero con las consecuencias de que te cambien de castellano a vascuence, con eso no se puede decir ¿qué más da?

Esa es la diferencia. Que pasamos de lo etéreo al vil metal.

idiotas catalanistas

“Si vinieran a Baviera los catalanes estos tendrían que hablar el bávaro. ¡Maldita sea!

Así lo traduce Libertad Digital, pero literalmente tomada la expresión de la viñeta es un poco más fuerte. Usa saupreussische para referisre a los catalanes, que no es algo tan neutro como decir  “los catalanes estos”. Pero no lo traduciremos, por aquello de la concordia, y de no generalizar, que no todos los catalanes son saupreussische.

Lo impotante es que el grano en el culo de los nazionalismos patrios está trasladándose ya a demasiados culos. Al principio era una molestia entre españoles. Ahora están en pleno proceso de dar por flai a los inmigrantes, pero ¿acaso pueden protestar los inmigrantes? Y el último grito, balear de momento, es hinchar las narices a los empresarios extranjeros, que a la primera ya han empezado a protestar. Como Joaquim Hunold, director general de Air Berlín, una de las principales compañías aéreas chárter europeas.

Al parecer, la directora general de Política Lingüística del Gobierno Balear ha tenido a bien explicarle en qué lengua debe dirigirse a sus clientes, y Herr Hunold no se la ha tomado muy a gusto. Ha editado una carta a sus clientes, donde dice cosas como que - “La partición de España en nacionalismos regionales es de hecho un retorno a los miniestados medievales. Hasta ahora me pensaba que vivíamos en una Europa sin fronteras”. O que -”¿Les tengo que dar cursos de catalán por decreto a mis empleados? ¿Y los que vuelan a Galicia y al País Vasco querrán que nos dirijamos en gallego o en vasco? ¿Es que ya no hablan en castellano?”

Y para remarcar su postura incluye en el artículo / carta la viñeta de arriba, escrita en dialecto bávaro.

La noticia y la foto están tomadas de Libertad Digital [-->]

Nacionalistas vascos, euskalerrianos, vasquilandistas, llámeseles como se quiera. Pero Erramun Osa, que va de moderado y comprensivo, como ejemplo del espíritu -no de un pueblo, sino de una abominación.

Salía ayer un artículo de M. Emparan en la web local de UPyD [-->] hablando de la aberración lingüística vasca, donde traía la siguiente perla del susodicho Erramun, director de coordinación de la Consejería de Política Lingüística del Gobierno Vasco:

Existen quienes preconizan una especie de liberalismo lingüístico. Que las personas elijan. Cuando dicha aseveración no es cierta, ya que muchas personas en nuestro entorno sólo pueden desenvolverse en castellano, y no pueden, por lo tanto, elegir en qué lengua expresarse, por lo que condicionan la opción de aquéllas que, siendo bilingües, no tienen más remedio que utilizar el castellano.

Y el gachó insiste:

Las lenguas no son sujeto de derechos, son los hablantes, las personas a quienes se reconocen los mismos. Pero he aquí una de las paradojas objeto también de debate: toda persona necesita de otra para poder comunicarse; por lo tanto, el ejercicio de los derechos lingüísticos individuales condiciona el de los demás, y viceversa.eusko nazis

¿Derechos lingüísticos? ¿Qué sois los nacionalistas, máquinas de derechos inventados para vosotros mismos, y máquinas de suprimir los derechos de toda la vida de los demás? Los nazis históricos también tenían sus curiosos derechos. El derecho al “lebensraum”, por ejemplo. ¿Por que será que siempre acabáis trayendo a la memoria lo mismo? ¿Será por vuestra afición nazi de inventaros “derechos colectivos” para con ellos abusar de los derechos individuales? Te voy a hablar de un derecho, ya que te va el tema: el derecho a meter en mi cerebro la lengua que me de la gana mí,  y no la que te de la gana a tí. ¿Qué te parece ese derecho? ¿Mi cerebro es mío, o va a ser tuyo?

Se puede comprender que para un nacionalista vasco entender el fenómeno de la lengua, algo tan tardío en la evolución animal, puede ser problemático. Pero tal vez Erramun lo entienda mejor si reconvertimos su ejemplo en algo más primario y fácil, como por ejemplo el sexo. Y en efecto ocurre que así como es frecuente entre humanos que tanto a jovenes como a vije@s, a fe@s como a guap@s, les relulten sexualmente atractivos l@s jóvenes y guap@s, a l@s jóvenes y guap@s es frecuente que no les resulten lo mismo de atractiv@s l@s viej@s y l@s fe@s. Y por tanto unos pueden elegir entre todo el espectro, y otros no tanto. Falsa libertad sería, según la tesis Erramun, la de que folle cada cual con quien quiera y se deje. Porque los atractivos sexuales están desequilibrados. ¿Solución? Una sana política sexual que revitalice a la parte menos favorecida de la población: la violación con permiso, ¡que digo!, por imperativo legal.

- ¿Erramun, y qué haremos cuando a Quasimodo le de por fijarse en tí? ¿Habrá que atender sus derechos lingüísticos, perdon sexuales, o no?

Porque mira lo bien que queda tu argumento: “Pero he aquí una de las paradojas objeto también de debate: toda persona necesita de otra para poder (follar) ; por lo tanto, el ejercicio de los derechos sexuales individuales condiciona el de los demás, y viceversa.” ¡Pues claro que los condiciona, merluzo! Pero la solución no es la violación. La solución es que si no encuentras compañía sexual, te casques una paja. O que hables el idioma de los demás, y no que obligues a los demás a practicar tu particular pervesión, digo lengua.

Es la esencia de la idea de la libertad de los hijos de Arana. Mi “libertad lingüística” consiste en que tú atiendas mis caprichos lingüísticos. Y la tuya consiste en que te jodan.

Y encima el Erramun este va de moderado. Pide que se pueda debatir la política lingüística. Pero es un moderado bastante cuco, porque, ¿en qué consiste el debate? En que se pueda hablar sobre la velocidad y el ímpetu de la violación, perdón “normalización”, pero no en que se pueda hablar sobre la conveniencia o aberración de dar por supuesto que todo el mundo tiene que ponerse a revitalizar una lengua innecesaria y marginal, quiera o no quiera, porque resulta que los nacis tienen ese capricho. Merece la pena ver el erramunartículo completo [-->].

Y merece la pena señalarle e Erramun su falacia, que parece que no se entera: cuando empezó la aberración de la “política lingüística” y la “normalización” de la anormalidad, no había en el País Vasco una población significativa que necesitara del vascuence “para exteriorizar sus pensamientos, proyectos, deseos y preocupaciones”, porque todos lo podían hacer en español. Luego el vascuence no era una necesidad para nadie, sino un capricho. Y la “meta” de crear una sociedad artificilamente bilingüe tiene tres problemas insuperables:

1) Que no es una meta por la que merezca pagar el precio que se está pagando.

2) Que ni siqueira nos creemos que sea la verdadera “meta” de los nacionalistas, que se han caracterizado desde que nacieron por engañarnos con todas y cada una de las “metas” que nos han pretendido vender, para, llegados a esa meta, colarnos de birli birloque otra “meta” que al principio no era. La mentira pemanete, amigo Erramun, acaba pagando un precio. Y el precio es que jamás os creeremos cuando habléis de “metas”. O de lo que sea.

3) Y sobre todo: que no nos da la gana. ¿Vale?

Publica hoy El Correo [-->] un sensatísimo artículo del catedrático de derecho constitucional y miembro del Consejo Asesor de Euskera del Gobierno vasco, Alberto López Basaguren. El lugar natural del euskera. En el que de una forma muchísimo más moderada y razonable que nosotros, señala justamente lo que venimos señalando desde que empezamos dar la lata desde aquí:

  • Que no se ha discutido la política lingüística en la CAV, y eso es una aberración / tabú.
  • Que la política lingüística se ha convertido en una herramienta política del nacionalismo. (Que es percibida como tal, dice ALB).
  • Que hay ya muchos damnificados de la política lingüística, que perciben que su sacrificio no tiene fundamentos razonables.
  • Que no sirve ya ‘vender’ como inevitable una determinada política lingüística, presentarla como la única posible.
  • Que el principio de libertad de opción lingüística debe mantenerse como la base de todo el sistema.
  • Que el desarrollo legal del estatus del euskera como lengua oficial no se corresponde con la realidad.
  • Que la convicción de que el conocimiento traería aparejado el uso del euskera se ha demostrado puramente ilusoria.
  • Que lan ocultando a los ciudadanos los costes y sus riesgos de la política lingüística, transmitiendo una visión irresponsablemente idealizada de sus efectos, ocultando sus defectos.
  • Y sobre todo, que el debate es muy importante.

Por nuestra parte, en plan granito de arena, prometemos que en cuanto haya un gobierno de la CAV que acepte las tesis de López Basaguren, le cambiaremos el nombre a esta sección de “maldito vascuence”, por algo más frío y no beligerante como “política lingüística”, o similar. Porque, una vez que dejen de agredir con el vascuence, ¿por qué íbamos a tener nada en contra? ¿Qué más nos da que sobreviva una lengua marginal 50 años más, o 150, o 35.000? A nadie le molesta una lengua más o una lengua menos. Pero a todo el mundo le molestan las imposiciones.

Ya lo dijimos. No tenemos nada en contra de ayudar a una parte, aunque sea minoritaria, de nuestros conciudadanos con sus caprichos lingüísticos. Pero ayudar no es lo mismo que dejarse avasallar.

El artículo de Alberto López Basaguren en este enlace –>.

Nota: el dibujo viene también de el Correo, y es de José Ibarrola.

Ah, por cierto. Como ejemplo para los ilustres miembros del Eusko Identitatea Jaurlaritza sobre políticas lingüísticas de “identidades” mucho menos marginales que la eusko-identidad, les señalamos una noticia muy actual:

Norden.org .14 abril 2008.

Sobre la based de considerar la inclusión más importante que la lengua, el Consejo Nórdico de la Juventud ha decidido trabajar en inglés siempre que sea necesario. Una decisión que va en contra de la política de lenguas oficiales nórdicas, que especifica que son el noruego, el sueco y el danés las lenguas de trabajo. Pero la presidencia del condejo de la Juventud ha señalado que …

“If language leads to exclusion, then it’s time to change the language,”

Enlace –>

Pues eso. Aunque tal vez a nuestros identitistas el ejemplo no les sirva de mucho. Parece probable que estuvieran de acuerdo en ponerse a hablar en inglés, y obligar a todos, con tal de desterrar el castellano, que es en lo que hablan y piensan la mayor parte de ellos, de aquí.

Mientras sigamos pensando que los derechos son de las lenguas, y no de las personas, y que las lenguas son de los pueblos (sea eso lo que sea), y no  de las personas, seguiremos siendo conejillos de Indias de los constructores de nacioncitas aldeanas.

-¿Libertad para qué?, preguntaba Lenin.

-¿Libertad para qué?, podría haberle contestado Hitler, o también Franco.

Asombroso. Nos lo explica muy bien J.M. Ruiz Soroa en El Correo:

Lo asombroso del caso no son los medios que se han utilizado para conseguir el espectacular incremento del euskera, dado que éstos sólo podían ser la coacción indirecta y la mezcla de palo y zanahoria. Lo asombroso es que tales medios hayan tenido y sigan teniendo pleno soporte legal y constitucional y, por ello, sean inobjetables desde un punto de vista estrictamente jurídico. Lo asombroso es que hayamos montado en España un sistema normativo que permite a las autoridades de turno organizar gigantescos experimentos de reconversión lingüística de enteras masas de población nada menos que a finales del siglo XX. Con la ley en la mano. Esto sí que es asombroso.

Seguir leyendo –>

Avinareta nos pasa esta noticia de El Correo –> que bien merece la pena. Gracias.

El Consejo Asesor del Euskera reclama un consenso con los castellanohablantes –>

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De entre lo dicho por el consejo, destacamos :

  • «Para asegurar el futuro del euskera es fundamental la adhesión y la lealtad de la ciudadanía al idioma, fines que sólo se consiguen con consenso social, político y cultural»
  • «Si como resultado de una determinada política se está empujando a alguien a estudiar y a usar una lengua forzosa y obligatoriamente, algo está fallando»
  • hay que aceptar que «los objetivos educativos generales mínimos establecidos sean asequibles y que los resultados lingüísticos de los diferentes centros docentes sean distintos. De lo contrario, podrían resultar perjudicadas tanto la lengua como la educación»
  • «Todos tenemos derecho a que nuestra voz sea escuchada y a participar a la hora de tomar decisiones sobre su futuro. Cuando decimos todos, nos referimos a toda la ciudadanía: vascohablantes y no vascohablantes, ciudadanos de cualquier sensibilidad y color político. Entre todos debemos decidir el lugar que queremos dar al euskera en nuestra sociedad y la manera en la que deben convivir las dos lenguas»
  • «El futuro del euskera no es únicamente asunto de los euskaltzales y mucho menos de los nacionalistas. Puesto que es patrimonio de todos deberíamos considerar tarea propia la de dar aliento al euskera»
  • Los expertos hacen un duro diagnóstico de la situación del euskera. Reconocen los avances que se han registrado en los últimos 25 años, pero destacan sin medias tintas los errores cometidos, - «se ha retrocedido en algunos campos», dice-. «El euskera tiene mayor amparo legal y promoción que nunca. Se han destinado más recursos y se dispone de más dinero que nunca pero no es suficiente para garantizar su futuro». ¿Cuál es la clave?, se preguntan. «Lograr su uso». Y para ello se necesitan «adhesiones y lealtades ciudadanas al euskera», que no se consiguen con leyes ni decretos.

Desde luego que parece una actitud más sensata que el toque de corneta habitual del nacionalismo. Aunque no deja de tener unos cuantos problemas. El primero, hablar de la necesidad de un consenso, sin pararse a pensar en si ese consenso es posible. Salvo que sea un consenso a la Ibarreche: que todos traguen con lo que Ibarreche quiere. Porque el esquema es curioso. El objetivo es que el vascuence sobreviva; y si para ello se demuestra imprescindible no fastidiar demasiado a la gente, pues habrá que tomar en cuenta la posibilidad de no fastidiar demasiado a la gente, y tratar de convecerla.

¿¿Einnn?? ¿Mande? Oiga, que la discusión tiene algunos pasos previos. El primero es decidir hasta que punto nos merece la pena hacer un esfuerzo por que el vascuence sobreviva, y cuanto estamos dispuestos a pagar por ello.

Y hay otro problema. Las metáforas tomadas en serio. El idioma vivo o muerto. El idioma, una cosa, como si fuera un ser vivo. Y claro, ¿quien puede ser tan salvaje de dejar morir un ser vivo, espíritu de nuestra identidad, etc, etc. No hay opción. Salvo que nos demos cuenta de que las metáforas no son la realidad. A nadie se le ocurre hablar de una fórmula matemática viva o muerta. Solamente es una fórmula que se usa, o no se usa. Ningua impliación moral en ello. Y así, si nos deshacemos de la metáfora, empezaremos a ser libres de pensar el problema desde un punto de vista real, y no ideológico. Las ventajas e inconvenientes. Para las personas; no para las lenguas ni para los territorios. Y mucho menos para las ideologías.

Por supuesto que hay algo que al menos el consejo ha sabido ver bien. Que nadie estará contra el vascuence, mientras no lo conviertan en una guerra de lenguas, y mientras no les de por arrinconar y putear al castellanohablante. Si se trata de guerra, si se trata de vascuence o castellano, preferimos el castellano en una desproporción que sería imposible cuantificar, ni siquiera describir. Y no porque sea “nuestra lengua” ni “el espíritu” de nada, sino por puro sentido común. Tan común, que daría vergüenza tener que explicarlo.

Tampoco está de más recordar que nadie está tratando de impedir que el vascuence se use, y que sus parlantes lo mantengan “vivo”. ¿A quien le preocupa si sobre la tierra hay 6.000 lenguas, o 6.001? Pero siempre que no nos impliquen a los demás en su problema. O por lo menos que no nos impliquen demasiado. Se puede hacer algún esfuerzo por los anhelos de nuestros convecinos, ¿como no? Pero hacer algún esfuerzo no es lo mismo que dejarse putear. Ni incluye permitir que nuestros hijos estudien en una lengua extraña y marginal.

Un post muy gráfico, ayer en el blog de Rosa Díez.

[9] Persea | 27.04.08 01:54 pm

Llevo días quejándome amargamente de nuestra ciudadanía, poco a poco me voy reconciliando con una buena parte de ella. Este blog y el de Galicia Bilingüe son un buen lugar para hacerlo. Corto y pego un post del foro de Galicia Bilingüe ilustrativo de la resistencia pacífica.

Hoy una madre me ha hablado de cómo afrontan el Decreto dos niños muy valientes y con una claridad de ideas que para sí querrían algunos adultos. Sus madres les han comprado los libros en castellano, !Que suerte! les dicen sus compañeros.

Paso número dos:” en clase vamos a hablar español” y… lo hacen. Resultado: sus compañeros de clase al comprobar que no pasa nada, deciden hacerlo también.

Paso número tres: La profe ¿contraataca? y empieza a darles apuntes en gallego. Sus madres se los traducen y se los dan mecanografiados. Consecuencia: sus compañeros se los piden prestados, de manera que nuestros dos pequeños resistentes hacen fotocopias y las reparten entre sus compañeros de clase.

Dos pequeños por su cuenta han comenzado un pequeño movimiento de insumisión que está dando resultado, no les pasa nada, la profe suponemos que acabará por acostumbrarse y los demás se suman encantados porque todos son castellano hablantes.

No me digáis que no son dignos de admiración. Cuando sea una viejecita me gustaría que este país nuestro estuviera gobernado por personas como ellos.

Nos cuenta El País:

El tripartito echó mano ayer de EHAK para tumbar una propuesta de PSE y PP en la que estos dos partidos solicitaban la reapertura de la línea de modelo A (enseñanza en castellano) en aquellos colegios que la hayan quitado de manera unilateral, sin consultar con las familias ni el Gobierno, a pesar de que exista demanda. El tripartito dio una larga cambiada y transaccionó otra propuesta con EHAK mucho menos comprometedora y más ligera. En ella, básicamente, se pide al Departamento de Educación que mande a la Cámara cuanto antes el proyecto de reforma de los modelos lingüísticas, que recoja un plan para lograr el bilingüismo real de los alumnos al finalizar la etapa de enseñanza obligatoria.

El tripartito evitó así el conflictivo debate sobre la desaparición del modelo A, que algunos colegios concertados de Vitoria ya han anunciado para el próximo curso aunque haya demanda. No han consultado a las familias, pero sí que cuentan con el beneplácito de la consejería, decidida firmemente a impulsar la euskaldunización. Para el PSE, esa supresión del modelo A en algunos colegios no puede hacerse “de la noche a la mañana y de forma unilateral”. “Si quitan la línea, también se les debe retirar la subvención que percibían por ofrecer esa enseñanza”.

Con su rechazo de la propuesta, el tripartito gana tiempo hasta que el departamento remita a la Cámara el proyecto con la reforma de los modelos, pero no logra acallar la polémica por relegar al castellano a un papel secundario.

Muy bien, los nazionalistas han decidido acelerar su guerra de las lenguas, y conseguirán que odiemos el puto vascuence. Donde las dan, las toman. Que lo sepan.

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